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Si se observa con atención y se analiza con mente equilibrada e imparcial en lo político, se tiene que apreciar que parte de los niveles de popularidad que mantiene el Presidente Luis Abinader están sustentados en su trajinar por el territorio nacional poniendo en servicio obras que benefician directamente a comunidades urbanas y rurales.
Inaugurar esas obras y tener contacto cara a cara con el pueblo llano -que quiere hechos y no palabras, lo cual le suma simpatías- es una de las ventajas que tiene sobre los políticos de la oposición quien ocupa el solio presidencial.

Puede viajar al extranjero (como en la presenta semana a Costa Rica) regresar en la noche y al otro día salir temprano hacia el interior del país a entregar obras, lo cual es una maquinaria que le garantiza adhesión, la cual no tienen posibilidades de emplear sus opositores.
En ese estado de cosas vimos al mandatario en las últimas semanas inaugurando tres vías con las cuales satisface necesidades sentidas de comarcas en ruta de progreso:
a) la carretera Mata Bonita-Los Memisos, del distrito municipal de Las Gordas, en Nagua, construida a un costo de RD$281 millones. 13.8 kilómetros de longitud. b) la carretera Cruce de Pedregal-La Guázuma, en el municipio de San José de las Matas. 9.8 kilómetros, con inversión de RD$872 millones. C) la carretera que enlaza el distrito municipal de Tavera con Jarabacoa, en la provincia de La Vega. Presupuesto RD$810 millones. 8.3 kilómetros de longitud.
Un hecho nos llamó la atención. Las tres obras estuvieron a cargo de la Empresa de Generación Hidroeléctrica Dominicana (Egehid), que no las hizo por administración -es decir, NO con personal propio- sino con el sistema de empresas e ingenieros contratistas, pero estrictamente supervisadas por ella.
Por ello insistimos: si se aplica el dicho bíblico “por sus frutos las conoceréis…” a los organismos gubernamentales responsables de obras públicas, se tendría absoluta seguridad de que Egehid quedaría entre los cinco mejor valorados por la población en la presente administración.
En términos prácticos y reales Egehid se ha constituido (aparte de sus funciones originales) en una especie de unidad de acción rápida, sin muchas vueltas, sin contradicciones, a la orden del mandatario.

Dicho más claramente: El jefe del Estado dispone un trabajo y Egehid cumple en tiempo y calidad sin que haya quejas posteriores de las comunidades favorecidas.
En estos momentos Egehid es un referente de buen ejercicio y administración que se hace sentir en distintos campos. No son solo los grandes proyectos hidroeléctricos en proceso (Las Placetas, Guagui, Boca de los Rios, La Gina, Artibonito, etc) sino las medianas y pequeñas obras como iglesias, acueductos, centros comunales, dispensarios, canchas., etc.
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