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Desde 16 minutos antes, cuando el fotógrafo David Monderer captó lo que las últimas imágenes de las torres gemelas derribadas por los impactos de sendos aviones, ha transcurrido una generación de más de cien millones de estadounidenses que nacieron después de ese fatídico 11 de septiembre de 2001.
Esa generación Z ha oído decir que en el atentado terrorista perpetrado por el grupo Al Qaeda, liderado por Osama bin Laden, murieron 2,977 personas, que más de cuatro mil socorristas y civiles han muerto de cáncer y males respiratorios ligados a ese suceso y que cerca de cien mil aún bregan con esas enfermedades.
La mayoría de jóvenes que hoy tienen o se acercan a los 25 años de edad quizás ignoren que cientos de miles de personas murieron durante las guerras en Afganistán (2001-2021) e Irak (2003-2011), conflictos relacionados con la respuesta militar de Washington a esos ataques, que incluyó estrellar otro avión contra el edificio del Pentágono y un tercero que se precipitó en Pensilvania.

De ese día recuerdo a Radhames Gómez Pepín (qepd) exclamar en la redacción de El Nacional que el vuelo 587 de American, que cada mañana despegaba desde el aeropuerto Kennedy al de Las Américas, se había estrellado contra de una de las torres gemelas, pero cuando minutos después un segundo aparato colisionó contra el otro rascacielos, entonces se habló de ataque terrorista.
Fue ese un acto criminal de lesa humanidad, ideado y dirigido por Osama Bin Landen, muerto diez años después, el 2 de mayo de 2011, por un comando elite estadounidense en un complejo de Abbottabad, Pakistán, durante la Operación “Lanza de Neptuno”, ordenada por el presidente Barak Obama.
Las guerras en Afganistán e Irán, cuyo motivo estuvo relacionado con los atentados contra las torres gemelas, la primera como respuesta inmediata contra Al-Qaeda y El Talibán, y la segunda como expresión bélica de la nueva doctrina de prevención del terrorismo, causaron en conjunto cientos de miles de muertos.
Más que la doctrina Monroe (América para los Americanos), lo que Estados Unidos aplica hoy es la doctrina de prevención del terrorismo, diseñada a partir de los atentados del 9-11, aunque se admite que ambas estrategias procuran también ampliar y consolidar control económico, militar y geopolítico, por lo que no resulta descabellado afirmar que la guerra en Irán se conecta con esos ataques.
La conmemoración del 25 aniversario del 9-11 encuentra al liderazgo político de Estados Unidos muy dividido, al punto que el presidente Donald Trump no acompañó a los ex mandatarios que asistieron a la ceremonia de recordación en Nueva York, porque asistir al ceremonial efectuado en el Pentágono, en Washington.
Los ataques contra las torres gemelas y la sede del Pentágono constituyeron un vil atentado terrorista que conmocionó a Estados Unidos y al mundo, que cambió bruscamente el curso de la historia con secuelas de guerras y conflictos geopolíticos que todavía se conectan con ese infausto suceso.
jpm-am
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