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Merecemos un cónsul que viva en NY, no que lo envíen de RD
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El consulado de la República Dominicana Nueva York no puede seguir siendo una “botella diplomática” que se cobra en Santo Domingo. Merecemos un cónsul que viva en Nueva York, que sufra el metro, que pague renta en dólares, que haga fila en la misma bodega que nosotros. No uno que lo envíen de República Dominicana cada cuatro años sin saber dónde queda la 181.
Cuando el cónsul llega de avión, llega sin calle. No sabe qué significa que te cancelen una cita y pierdas 200 dólares del día. No sabe lo que es esperar ocho horas con un niño para un poder.
Un cónsul que vive aquí entiende la urgencia porque la vive. No te dice “vuelva mañana” con tranquilidad. Porque él también sabe lo que es que “mañana” te descuenten del cheque.

NY NO ES UN DESTINO, ES NUESTRA CASA
Esta diáspora no es de paso. Somos dos millones en Estados Unidos. Mantenemos pueblos enteros en República Dominicana con las remesas. Pagamos impuestos aquí. Criamos hijos aquí. Morimos aquí.
Entonces, ¿por qué el que nos representa no vive aquí? ¿Por qué el consulado lo dirige alguien que no conoce el frío de enero en El Bronx, ni el ruido del tren A, ni la desesperación de una deportación?
QUEREMOS REPRESENTACION REAL, NO TURISMO CONSULAR
Un cónsul que vive en Nueva York defiende de verdad. Va a Albany a pelear por licencias para indocumentados. Va a los tribunales cuando ICE se lleva a un padre. Va al hospital cuando muere un dominicano solo.
El que viene de República Dominicana viene a cumplir cuatro años y se va. El que vive aquí se queda con la comunidad en las buenas y en las malas. Ese es el cónsul que necesitamos.
El consulado debe dejar de ser premio político. Debe ser un puesto para quien conozca el terreno. Para quien no necesite GPS para llegar a una iglesia en el Bronx o a una protesta en Washington Heights.
Merecemos un cónsul que viva en Nueva York. Que pague su renta aquí. Que sienta la cola aquí. Que defienda desde aquí.
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