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Fidias Omar Diaz Santiago es muy conocido desde que su foto salió en la prensa capitalina corriendo con su hermana Sagrario en brazos después de ésta ser gravemente herida en la cabeza el 4 de abril de 1972 cuando tropas policiales invadieron y dispararon en el campus de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

Pero pocos de quienes lo conocen saben que es médico y abogado y un apasionado de la investigación histórica y científica, ramo en el cual produce artículos para los medios digitales y tiene obras publicadas.
Así también, muchos desconocen que tiene una disyuntiva personal: considerarse barahonero o sancristobero. Y es que nació en Barahona, pero creció y se formó como hombre en San Cristóbal. Ambas comunidades lo reclaman como hijo legítimo.
Recientemente ha dado un paso concreto en favor de su pueblo natal, aunque sin declarar preferencia por él con respecto a su pueblo adoptivo: ha publicado el libro “Barahona histórica y patriótica”, de 191 páginas.
Se trata de una obra histórica dedicada a Santa Cruz de Barahona, municipio cabecera de esa provincia del Sur dominicano, donde nació en 1945 como uno de los diez vástagos de María Altagracia Santiago y Abelardo Ney Díaz.

Presenta a Barahona desde el origen de su nombre, fundación, gentilicio, geopolítica, geografía, hidrografía y división política. Habla del turismo, la educación, los carnavales, el deporte, los monumentos, los patriotas, la revolución constitucionalista de 1965, entre muchas cosas.

En fin, es una obra que todo barahonero con luces debe conocer, apreciando el esfuerzo de un ausente desde hace mucho tiempo que no olvida su lar nativo y aprovecha todas las oportunidades para estar en contacto.
¿Cómo conseguir el libro?: Póngase en contacto con Fidias Omar Díaz Santiago en 829-650-6518 y él dará las pautas).
Mientras tanto, los sancristoberos de más edad que lo vieron activo en el Instituto Politécnico Loyola y en el liceo secundario Manuel María Valencia y en las calles del entonces apacible y ordenado poblado, esperan que él escriba sobre sus múltiples vivencias allí, donde su hermana Balbina fue llamativa batutera en los desfiles estudiantiles y su padre Abelardo se distinguió como ciudadano ejemplar y técnico calificado de la Industria Nacional del Vidrio.
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