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Opinion

En Perú sigue vigente factor X de Trump

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POR PEDRO CABA

Con el 98.315% de actas procesadas y faltando sólo 1556 actas observadas por verificar en las elecciones de Perú se puede dar por sentado que el “factor X” que representa Trump en las Américas se mantiene vigente pues Keiko Fujimori su preferida aventaja a Roberto Sánchez con 4,310 votos.

 ONPE anuncia conteo al 100% de actas nacionales y del extranjero. (Foto: ONPE)

En la revisión de las actas observadas, lo sabemos por experiencia acumulada, los factores fácticos de la sociedad y la política van a garantizar Fujimori sea oficializada como ganadora, uniéndose así al listado de candidatos presidenciales de pensamiento conservador o de derecha apoyados por Trump que se han impuesto en consultas abiertas en América Latina. Lo mismo va a pasar cuando se registren comicios en América del Norte en Canadá y México.

Una ola de conservadurismo recorre todas Las Américas y nadie, ni siquiera los sólidos liderazgos en sociedades abiertas de Lula en Brasil y de Andrés Manuel López Obrador están seguros.

Desde 1959 cuando se instala Fidel Castro en Cuba se han puesto en práctica proyectos de poder de corte socialista y ninguno dio la talla, acumulando así un sentimiento de frustración en los sectores centristas y libertarios claramente en la acera opuesta al poder e influencia de Estados Unidos en la región latinoamericana.

En Cuba y en Nicaragua los proyectos socialistas se sostienen en el poder gracias a la represión y al limitado apoyo que reciben de gigantes patrocinadores como la República Popular China y Rusia, ya que el sustento popular se reduce cada vez más a causa de las vicisitudes económicas y políticas que se acumulan, al desgaste y pérdida de lucidez de sus liderazgos.

En tiempos pasados esas ayudas pudieron ser más frondosas y sostenedoras de las principales demandas de los países patrocinados, pero las economías y el control político de éstos últimos, en un caso Cuba más que en Nicaragua, se ha debilitado tanto que ya no es posible sustentarlas y mantenerlas en pie porque han crecido demasiado.

Keiko Fujimori y Roberto Sánchez

Ya demasiado de sus prepuestos China y Rusia tienen que emplear para mantenerse al día en sus desarrollos armamentísticos y tecnológicos como para pasar a subsidiar por completo a Estados amigos. Corea del Norte que un momento tuvo el mismo respaldo de Cuba, tuvo que sacar de abajo y hacer su trabajo con propio esfuerzo para sustentarse.

Cualquier embarque de crudo ruso suministrado a Cuba apenas alcanza para una semana de consumo. Los 400 mil quintales de arroz recién llegados en donación también desde China alcanzan para menos de un mes de consumo. Los agrónomos vietnamitas que se internaron en las extensas sabanas de Cuba para volver a entrenar una nueva generación de cosecheros de arroz le tomará años cumplir su cometido, porque además de falta de recursos para mecanizar, fertilizar y desarrollar variedades apropiadas a suelo, clima y agua disponible habría que crear una nueva cultura de cultivos y eso toma más tiempo aún.

Cuando Lula Da Silva asumió por primera vez el poder en Brasil a finales del siglo pasado, el primer viaje que hizo al exterior fue a Cuba a visitar a su amigo Fidel y ofertarle una descarga masiva de empresarios y capital brasileños, previamente consensuada con ellos, y relanzar a ese país, con la condición de que había que abrir su economía.

Fidel el cubano de origen catalán rechazó amablemente la oferta porque, dijo, para aceptarla habría que previamente declarar el fracaso de su proyecto socialista.

Hace unos días Lula Da Silva, de nuevo en el poder en Brasil, revalidó su propuesta, pero ya es muy tarde y más difícil porque, en todo caso, los empresarios brasileños tendrían que competir con los duros empresarios trumpistas que vienen por ahí.

Las oportunidades de negocios con China y Rusia se mantendrán activas para todas Las Américas que lo propicie, pero nada más. Lo único que ahora el objetivo del capital trumpista es entrar en competencia con ambas naciones en lo que llaman su zona de influencia natural.

En lo que respecta al futuro inmediato para la América Latina que ejercita en democracia debe tomar en cuenta el “factor X” de Trump, porque ha demostrado es una realidad que se impone en toda la región.

Y se extiende aún más allá. Si no, pregúntele a la OTAN y la UE y a Irán y al conjunto de naciones del Golfe Pérsico.

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