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Adriano Espaillat: médula del liderazgo de Nueva York
POR JESUS VASQUEZ MARTINEZ
En Nueva York se celebró en marzo 19 del 2026, en el Centro Cultural Alianza Dominicana, el Primer Encuentro de Líderes Dominicanos. Este evento me motivó a escribir sobre lo ocurrido allí y la visión que tengo.
En cada discurso pude comprobar, a través de la experiencia de los oradores, sus historias de esfuerzo y sacrificio, y de lo que es hoy la comunidad dominicana en distintos estados, especialmente en Nueva York, de cómo ha ido creciendo hasta convertirse en un voto de conciencia, bien estructurado y organizado para fortalecer su presencia.
Fue en ese espacio, de Alianza Dominicana, donde se debatieron temas como las metas, proyectos y los desafíos que deben enfrentar. Quedó claro que la unidad y el apoyo a los aspirantes dominicanos en cualquier lugar es fundamental.
Pero, entre todas esas retóricas, se destaca la columna medular que permite que el cuerpo dominicano camine: Adriano Espaillat. Quien con su liderazgo ha trascendido más allá de Nueva York para jugar un papel extraordinario, no solo dentro de nuestra comunidad, sino también en la política nacional.
Un referente

Eso sí, cuando hablamos de Nueva York, hay que saber que es un arcoíris de diversidad y oportunidad.
Y en medio de este mosaico la trayectoria de Adriano Espaillat representa la esencia del sueño de cualquier inmigrante que haya venido solo o con su familia. Y que al llegar, deja parte su corazón en el país de origen para enfrentar patrones culturales que a veces limitan el desarrollo personal.
Sin embargo, Espaillat transformó esas debilidades en fortalezas, impulsando acciones en beneficio de sus compatriotas y de otras nacionalidades a través de organizaciones comunitarias. Esto le permitió llegar a la Asamblea Estatal en 1997, al Senado en 2010 y finalmente al Congreso Federal en 2016. Esa trayectoria representa la perseverancia de un liderazgo responsable y comprometido con el bienestar de los suyos.
Al resaltar sus logros, siento la preocupación de que no siempre se ha valorado en su justa dimensión tener un hispano de origen dominicano en el Congreso Federal. Alcanzar ese nivel de poder político en Estados Unidos define su narrativa y abre un mayor espacio para otros.
Liderazgo que integra
Para Espaillat, lograr su escaño, tuvo que sustituir a un gigante como Charles B. Rangel en el Distrito 13 y unir intereses de diferentes comunidades y generaciones. Su liderazgo demuestra que la efectividad no desplaza, sino que armoniza.
Desde el Comité de Apropiaciones, ha traducido su discurso en acción: peleando por vivienda digna y protección a inquilinos en Harlem, Queens, Brooklyn y el Bronx, infraestructuras que ayudan a familias trabajadoras; defensa de DACA y camino hacia una reforma migratoria con posibilidad de ciudadanía; apoyo a pequeños comerciantes y programas comunitarios de seguridad social, finanzas para escuelas y de salud como Medicare y Medicaid.
Ha trabajado de manera sistemática en política pública. Su firma habla por sí misma, esto refleja su responsabilidad de velar por el bienestar de todos los habitantes no solo de su distrito y cómo equilibra los intereses locales con los nacionales.
El impacto de su trabajo se percibe en la nueva generación de líderes que ha ayudado y orientado desde la presidencia del Congressional Hispanic Caucus. Su recorrido lo ha llevado por casi todo el país para apoyar su ascenso.
Adriano es la centrífuga que transmite energía y conocimiento a líderes como Sabina Matos, Vicegobernadora de Rhode Island; Antonio Reynoso, Presidente del Condado de Brooklyn; a Manny Rutinel y Ana Tiburcio, voces emergentes en las legislaturas de sus estados, también a los de Massachusetts, Pennsylvania, Connecticut. Quienes guiados por su ejemplo, consolidan una red que une experiencia, talento y determinación, para proyectar fuerzas más allá de Nueva York, y fortalecer la presencia latina en el Congreso de los Estados Unidos.
Un destino
El propio Adriano Espaillat afirmó en el evento: “El destino de nuestros espacios lo determinamos nosotros, nadie más”. Esa frase resume la transformación de una comunidad que participa y lidera con convicción.
El Foro cerró con las voces de concejales como Carmen De La Rosa y Pierina Sánchez, y del alcalde Brian Peña, reafirmando el sacrificio familiar para que “ellos pudieran pelear a favor de la comunidad”.
En cada logro, de ellos, la trayectoria de Adriano Espaillat ha sido un espejo que alumbra el camino que comenzó con un adolescente y que hoy no solo define el pulso político de Nueva York, sino también decisiones que afectan a una nación.
Ha tenido que calibrar egos para beneficiar a millones de estadounidenses. Su liderazgo es ejemplo y el cinturón que sostiene a los nuevos líderes.
Ese es el legado que el Foro reafirma: que continuará unido inspirando a generaciones venideras, con Adriano Espaillat siendo la médula que hace mover el cuerpo de nuestra comunidad dentro y fuera de Nueva York.
jpm-am
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