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Opinion

La Tierra bajo presión

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POR E. MARGARITA EVE

Los recientes terremotos registrados en Venezuela, la ola de calor que afecta a Europa y los pronósticos de temperaturas extremas en Estados Unidos y el Caribe han reabierto interrogantes sobre el comportamiento del planeta.

En un contexto de sobre información, distinguir entre procesos naturales y fenómenos intensificados por la actividad humana se vuelve cada vez más necesario para una lectura más rigurosa de la realidad.

La coincidencia de eventos extremos en distintas regiones suele generar la impresión de que existe una conexión directa entre ellos. Sin embargo, la ciencia advierte que la simultaneidad no implica causalidad, ya que muchos procesos responden a dinámicas completamente independientes dentro del sistema terrestre.

Ante las versiones que vinculan los terremotos con el fenómeno de El Niño, revisé la evidencia científica disponible para separar interpretaciones especulativas de explicaciones verificables.

El Servicio Geológico de Estados Unidos indica que los terremotos son consecuencia del movimiento de las placas tectónicas, un proceso geológico profundo del interior de la Tierra que no depende de variaciones climáticas ni atmosféricas.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica define El Niño como un calentamiento anómalo del océano Pacífico ecuatorial que altera la circulación atmosférica y modifica los patrones globales de lluvia y temperatura.

La Organización Meteorológica Mundial ha reiterado que no existe evidencia científica que relacione El Niño con la generación de terremotos, aunque sí influye en la intensidad de diversos fenómenos meteorológicos extremos.

Esta distinción es fundamental en un entorno donde la velocidad de la información suele superar la verificación de los hechos, favoreciendo interpretaciones basadas en coincidencias más que en evidencia científica sólida.

Más allá de esta aclaración, el panorama actual invita a una lectura más amplia del comportamiento del planeta y de los cambios que sí están siendo documentados por la comunidad científica internacional. Europa enfrenta una de las olas de calor más intensas de los últimos años, con temperaturas récord que han afectado a millones de personas y alterado la vida cotidiana en múltiples países.

Los modelos meteorológicos advierten que estas condiciones podrían extenderse hacia Estados Unidos en los próximos días, mientras el Caribe también podría experimentar valores superiores a lo habitual para esta época del año.

La Organización Meteorológica Mundial y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica coinciden en que el calentamiento global, impulsado principalmente por la actividad humana, está aumentando la frecuencia, intensidad y duración de los eventos climáticos extremos.

Comprender estas diferencias no solo permite una lectura más precisa de la realidad, sino que también recuerda que habitamos un sistema planetario donde la naturaleza y las acciones humanas interactúan de forma cada vez más evidente y delicada.

emargaritaeve@gmail.com

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