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Opinion

Ulises Fco. Espaillat, una provincia lleva su nombre

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Ulises Francisco Espaillat nació en la ciudad de Santiago el 9 de febrero de 1823. Sólo tenía 55 años cuando murió, dicen que afectado en su salud por la cascada de decepciones que sufrió. Fue presidente de la República Dominicana y está considerado en la historia nacional como un “personaje de relieve apostólico”.

El adjetivo precedente se sustenta en sus hechos y su pensamiento, este con muchas ráfagas de profundidad. Por ejemplo, al referirse a la Constitución proclamada el 6 de noviembre de 1844 en San Cristóbal escribió: “…ya que estuvo concluida viose destruida la obra de tantos afanes con la inserción del miserable 210”.

Antes de ocupar la primera magistratura de la nación había sido vicepresidente y secretario de Relaciones Exteriores del gobierno restaurador en armas. Ocupó esos puestos públicos por sus méritos personales. No porque maniobrara para arrimarse al poder, como han hecho muchos a lo largo de nuestro accidentado pasado. En toda ocasión rindió valiosos servicios a la nación, de manera ritual.

Hay consenso en que después del Grito de Capotillo Espaillat redactó el documento que sirvió como base documental para proclamar la recuperación de la soberanía nacional. En la guerra de Restauración, además, trazó pautas para asestar un golpe demoledor a las fuerzas anexionistas.

Sobre lo anterior escribió: “Que si por un lado el sistema de guerrillas es insuficiente para impedir la marcha del enemigo, es al contrario el más eficaz; el único a nuestro alcance, el menos costoso, y a todas luces, el más ventajoso para nosotros y el más terrible para los españoles…” (En defensa de la patria.14-9-1864).

Cuando se enteró del retorno de Duarte al país Espaillat le escribió que: “El gobierno provisorio de la República ve hoy con indecible júbilo la vuelta de Ud. y demás dominicanos al seno de la patria…la patria le espera, persuadida que a la vez que luchamos para rechazar al enemigo nos esforzamos por la unión que es lo que constituye la fuerza”. (Carta a Duarte. 1-4-1864).

Fue un patriota sin dobleces. Espaillat nunca se dejó seducir por la típica vocación caudillesca, como algunos de los que lo hicieron saltar de la presidencia de la República el 5 de octubre de 1876, motivados porque se negó a concederles ciertas cosas que por diferentes motivos le solicitaban.

Ulises Fco. Espaillat

Al recuerdo de algunos de esos personajes aludidos, de espíritu fementido, les encaja lo señalado décadas después por el filósofo francés Jean Francois Ravel, quien escribió que aquellos que rechazan “el estudio de las fuerzas humanas y sociales” son proclives a caer en el totalitarismo.

Espaillat subió a la presidencia el 29 de abril de 1876. La economía estaba maltrecha, y había luchas entre los partidos azul y rojo. Les decía a los funcionarios que estaban al servicio de la nación y no del presidente. Su gobierno duró 5 meses y unos días; pero visto en su conjunto fue uno de los mejores gobernantes que ha tenido el país.

Renunció el referido 5-10-1876, para no salpicar su vida de odio y sangre fratricida, como él mismo escribió después. Mientras se dirigía a asilarse al consulado de Francia iba con “el rostro enflaquecido y los ojos cansados de contemplar bajezas”. Algunos han dicho, sin base, que carecía del vigor represor necesario en aquellas circunstancias.

Antes de ser presidente escribió criticando a gobernantes voluntariosos que mandan contraviniendo las leyes. También reflexionó sobre lo que llamó “el verdadero cimiento del Edificio Constitucional” (Escritos de UFE. SDB. Editora Amigo del Hogar, 1987. Pp.165 y 166).

“Espaillat inició una política conciliadora, ensayó un sistema liberal de gobierno, se declaró contra los empréstitos extranjeros, propuso la creación de un banco de anticipo y recaudación, sostuvo la libertad de la prensa, resistió serenamente la embestida de dos revoluciones y se retiró a la vida privada cuando se vio traicionado”. (Américo Lugo, correspondencia. AGN, 2020.P292).

Vale señalar que Espaillat fue vicepresidente de la República porque hubo consenso de que era el restaurador que más méritos tenía para sustituir al titular (el patricio Ramón Matías Mella), quien tenía cáncer mortal. Por eso estoy en consonancia con lo que al respecto escribió el poeta, ensayista e historiador Manuel Rodríguez Objío sobre él, al señalar que “era el pensamiento inamovible de la revolución…”

La provincia Espaillat fue creada por el decreto 2338 del 29-5-1885, en reconocimiento a ese gran dominicano. Su principal ciudad y capital es Moca. También forman parte de la misma los municipios Gaspar Hernández, San Víctor, Jamao al Norte y Cayetano Germosén; así como varios distritos municipales, decenas de secciones y parajes.

Es una provincia montañosa y plana, con valles intramontanos. Tiene una excelente capa vegetal. Su agricultura es amplia y abundante. Es, además, uno de los lugares del país con mayor producción de pollos, cerdos y otros animales de consumo humano.

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