Politica
RD en ruinas y la oposición atrapada en el ruido (OPINION)
La República Dominicana está atravesando por momentos difíciles. El deterioro de los servicios públicos es evidente, el costo de la vida sigue presionando a los hogares, los retrasos administrativos desesperan a ciudadanos y empresas, no hay agua, no hay luz, inseguridad por doquier, y una ciudadanía cada vez más frustrada ante los desaciertos del gobierno.
Sin embargo, en medio de este escenario, la oposición política dominicana sigue actuando como si no entendiera la gravedad del momento histórico que vivimos.
Parece más ocupada discutiendo continuas especulaciones sobre alianzas a destiempo, mejor posicionamiento en el electorado, acusaciones de transfuguismo y conflictos internos, que enfrentando con firmeza la realidad que vive la gente en su día a día.
En lugar de canalizar el descontento social y colocarse al frente de las demandas reales de la gente, la oposición se ha dejado arrastrar por una agenda secundaria, impuesta y promovida por periodistas y promotores mediáticos comprometidos con el oficialismo.
Fragmentar, confundir y generar discordias dentro de la oposición siempre ha sido la estrategia central del oficialismo. El objetivo es claro: evitar que el debate político se concentre en la mala gestión, el colapso de los servicios y la falta de rumbo del país.
Pero lo verdaderamente alarmante es que esa estrategia está funcionando. No, quizás, por la astucia del poder, sino por la irresponsabilidad de una buena parte de la oposición que le está haciendo el juego, reaccionando a provocaciones, resonando rumores, discutiendo alianzas prematuras, cayendo una y otra vez en disputas estériles inducidas por el oficialismo.
En ese escenario, los problemas reales del país pasan a un segundo plano y la indignación social se diluye en el pesimismo y la desesperanza.
El oficialismo no necesita hacer una buena gestión cuando logra que sus adversarios se enfrenten entre sí. Le basta con estimular el ruido, promover sospechas y convertir el debate político en un espectáculo de descalificaciones personales entre opositores.
Cuando la oposición responde a ese libreto, deja de ser contrapeso y se convierte en herramienta involuntaria del oficialismo. Una oposición fragmentada y desorientada prolonga la vida de un gobierno agotado e ineficiente.
Un país en ruinas no necesita una oposición cómoda ni entretenida en el ruido. Necesita una oposición firme, enfocada y consciente de que su principal enemigo no está en la acera de enfrente, sino en el desastre que vive la Nación.
La ciudadanía no está preocupada por negociaciones políticas apresuradas, está preocupada por un Estado que no funciona, por trámites interminables, por salarios que no alcanzan y por servicios públicos que han retrocedido de manera alarmante.
La oposición debe colocarse del lado del pueblo, identificarse sin titubeos con sus reclamos y asumir como propios los problemas que hoy golpean a la mayoría de los dominicanos.
No se trata de cálculos electorales ni de posicionamientos partidarios o personales, sino de una responsabilidad histórica frente a un país que sufre.
La tarea inmediata es activar a todos los sectores de la sociedad —empresarios, trabajadores, profesionales, productores, universidades, estudiantes, iglesias, organizaciones comunitarias y sociales— para constituir un solo frente nacional de presión y conciencia.
Un frente que obligue a este gobierno a abandonar la improvisación, a cambiar su estrategia fallida y a reorientar el rumbo del Estado en favor de los más desposeídos, de quienes hoy cargan con el peso del deterioro institucional y el abandono gubernamental.
La oposición que no asuma ese rol, que no se funda con el pueblo ni canalice su malestar, estará condenada a la irrelevancia política y a la complicidad por omisión.
En momentos de crisis, no basta con teorizar o criticar, hace falta actuar, concientizar, organizar, movilizar y confrontar con propósito. Todo lo demás es ruido funcional a un gobierno que ha demostrado no tener respuestas para los que más lo necesitan.
jpm-am
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