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OPINION: Son las remesas, no el turismo, las que mantienen a flote a RD

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Nos vendieron que el turismo es la “industria sin chimeneas” que sostiene al país. Es mentira. Son las remesas, y no el turismo, el verdadero sostén de la economía dominicana en 2026. Y mientras no lo aceptemos, seguiremos diseñando un país para los visitantes, no para los que se quedaron.

LOS NUMEROS NO MIENTEN

En 2025, el turismo generó US$10,900 millones en ingresos brutos según el Banco Central. Suena imponente. Pero el Banco Central también reportó US$10,200 millones en remesas. La diferencia es de apenas 6%.

El truco está en el “neto”. Del turismo hay que restar importaciones de alimentos para hoteles, franquicias extranjeras, líneas aéreas foráneas y repatriación de utilidades.

El MIT estima que por cada dólar que entra por turismo, solo 45 centavos se quedan en el país. De las remesas se queda el 98%. En dinero real que circula en colmados de Los Mina, ferreterías de San Juan y clínicas de Santiago, las remesas ganan 2 a 1.2.

TURISMO: EMPLEO PRECARIO. REMESAS: SALARIO DIRECTO

El autor es periodista. Jefe de redacción en Almomento.net. Reside en Nueva York.

El turismo emplea 899,000 personas. Pero 62% son informales o con salarios mínimos de RD$17,500, según ASONAHORES y el Ministerio de Trabajo. Un camarero en Bávaro depende de la propina del gringo para completar la quincena.

La remesa promedio es de US$275 mensuales: RD$16,200 directo al bolsillo de una madre en San Francisco de Macorís, sin jefe, sin horario, sin descuento de TSS.

Las remesas no crean empleo. Crean jefes de hogar. Financian el 60% de las viviendas de bajo costo y el 40% de las mipymes, según el estudio de la AIRD que presentó Julio Brache hace unos días.

EL TURISMO SE CAE. LA REMESA NO

Un huracán, una pandemia, una guerra en Europa, y el turismo se desploma 80% como en 2020. Las remesas cayeron solo 8% ese año y se recuperaron en 6 meses. ¿Por qué? Porque el dominicano en Lawrence se quitó la comida para mandar los US$200 a su mamá.

El turismo depende del placer del extranjero. La remesa depende del sacrificio del dominicano.

El caso de George Nicolás Mora, el joven hallado sin vida hace poco en Pensilvania, duele. Pero es el símbolo de 2.5 millones que sostienen este país desde afuera. Se van arriesgando todo, y aun muertos, su seguro de vida termina pagando la casa de su familia en República Dominicana.

UN PAIS DISEÑADO AL REVES  

Exoneramos ISR a cadenas hoteleras por 15 años. Construimos autopistas para que el turista llegue en 20 minutos a Cap Cana. Pero al dominicano que manda US$300 al mes le cobramos 5% de ITBIS cuando su mamá compra una estufa. Subsidiamos al que viene de paseo. Gravamos al que nos mantiene.

Mientras celebramos “récord de 10 millones de turistas”, ignoramos que 1 de cada 3 dominicanos come gracias a un hijo que se fue.

El “hub industrial” que defiende la AIRD no despegará si el principal inversionista del país —la diáspora— no tiene incentivos para invertir aquí en vez de solo mandar para consumo.

LA CONCLUSION DUELE, PERO LIBERA: 

El turismo es importante. Pero es un maquillaje. Las remesas son el esqueleto. Sin ellas, el dólar estuviera a RD$90, la construcción colapsada y medio país en quiebra.

Si de verdad queremos desarrollo, el próximo Consejo de Gobierno no debe hacerse en Punta Cana con hoteleros. Debe hacerse en el Alto Manhattan con los presidentes de asociaciones de bodegueros, taxistas y enfermeras dominicanas. Porque ellos, no Marriott, son quienes pagan la universidad de los ingenieros que mañana trabajarán en el hub logístico.

El turismo nos da fotos bonitas. Las remesas nos dan de comer. Ya es hora de legislar para los que se fueron, si queremos que algún día vuelvan.

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