Uncategorized
Manejo de psicópatas y suicidas
En un momento en que se baraja el diagnóstico de psicopatía y dadas las connotaciones altamente peyorativas del término, se hace necesario considerar a las personas a las que se les transmite este calificativo. El concepto de psicopatía es confuso.
El profesor Jean-Louis Senon ha observado que “la historia de la psicopatía está sin duda ligada tanto a la creación de la psiquiatría como disciplina médica clínica como al origen de la criminología.
En sus comienzos llamada “manía sin delirio” (locura sin delirio), o considerada como prueba de la teoría de la degeneración, la psicopatía plantea interrogantes sobre los límites de la psiquiatría, la psiquiatría misma, su función, los profesionales sanitarios- debido a la agresión que sufren por parte de estos pacientes-y también sobre el progreso de la sociedad.
El señorío de psicópatas que consideran o han intentado suicidarse requiere tratar el aspecto psiquiátrico de las conductas auto agresivas. Aunque algunos profesionales de la salud pueden creer que los psicópatas deberían estar en prisión y no en un hospital, no pueden decir lo mismo de los psicópatas suicidas; de allí la necesidad de comprender como llegar a estos pacientes y como ayudarlos mejor-
Las fallas narcisistas de los psicópatas, su tendencia a las conductas adictivas y el predominio de la actuación en su funcionamiento los ponen en riesgo de conducta suicida. Un estudio de las directrices sobre crisis suicidas emitidas por la Agencia Nacional de Acreditación y Evaluación en Salud) (ANAES) y la Alta Autoridad de Salud (HAS) arroja luz sobre loa evaluación de estos pacientes en un entorno sanitario, las modalidades de intervención y la prevención de futuros intentos.
Tras una evaluación inicial en urgencias, la atención puede proporcionarse en un entorno hospitalario. Esto requiere que los profesionales sanitarios reflexionen sobre sus actitudes contrarias y se adapten al funcionamiento de los psicópatas. La literatura sobre la epidemiología de la psicopatía se ha centrado sobre todo en el trastorno de personalidad antisocial. Una revisión de 1999 efectuada por Paul Morín halló que la prevalencia del TPA EL 0,2% Y EL 3, 7%.
Entre la población carcelaria la cifra se sitúa entre el 50% y el 80%, pero los criterios del TPA se falsean asiduamente con las características de los reclusos. El abuso de sustancias es una comorbilidad significativa. La psicopatía se asocia con un mayor riesgo de suicidio, con una tasa de intentos de suicidio 3, 7 veces superior a la de la población general.
Un artículo de 2004 de Verona reveló que el 10,3% de los sujetos diagnosticados con TPA tenían antecedentes de intentos de suicido, con una tasa de intentos de suicidios 2,93 veces superior a la población general. Esta cifra fue mucho menor que la de la depresión mayor, donde el 24,3% de los sujetos había intentado suicidarse, pero el TPA fue el trastorno de la personalidad con la tasa de TI más alta.
Un estudio realizado en 2001 por Verona y aliados, evaluó a reclusos varones utilizando la Lista de Psicopatilla de Hare. Los autores concluyeron que existía una relación significativa entre la puntuación de la lista y los antecedentes de SAS. La psicopatía constituye, por lo tanto, una organización de la personalidad con riesgo de suicidio, en particular debido a su dimensión antisocial.
La investigación se ha centrado sobre todo en la SA, y la mayoría de los estudios se han hecho en población penitenciaria. Esto se debe a las dificultades que presenta el seguimiento de estos pacientes, quienes abandonan rápidamente el tratamiento.
Una característica de la psicopatía es que su descripción combina signos sociales y clínicos. Existe el riesgo de que una de estas dimensiones ensombrezca a la otra, y que un delincuente antisocial sea etiquetado como psicópata incluso si sus únicos rasgos psicopáticos son la impulsividad y la incapacidad para tolerar la frustración. Deben evitarse estos atajos.
El profesor Hubert Flavigny ofrece una perspectiva psicodinámica en un artículo de 1977 sobre nuevas formas de psicopatía en adolescentes. Como observa Senon, el maestro Flavigny distingue entre síntomas esenciales, síntomas secundarios y síntomas de fondo.
Los síntomas esenciales consisten en la actuación, las conductas repetitivas, la pasividad y la ociosidad, y la dependencia de los demás, combinadas con exigencias megalomanías y la búsqueda de gratificación instantáneas. Los síntomas secundarios abarcan la inestabilidad, la falta de interés, la necesidad de escape, las relaciones inestables y las quejas somáticas.
Finalmente, los síntomas de fondo están constituidos por una ansiedad permanente escondida tras una auto presentación agresiva y provocadora, y frustraciones afectivas vinculadas al abandono familiar en la primera infancia.
jpm-am
Compártelo en tus redes: