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Leger explica origen del incidente retrasó en 1990 juramentación Balaguer

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EL AUTOR es periodista

SANTO DOMINGO.- El antiguo dirigente reformista, senador y diplomático José Osvaldo Leger ha explicado por qué fue protagonista de un incidente que retardó la juramentación de Joaquín Balaguer como presidente de la republica el 16 de agosto de 1990.

Lo ha hecho en respuesta a un artículo titulado “El día que Balaguer dio un «boche» a Carlos Andrés Pérez”, publicado esta misma semana por Héctor Rodríguez Pimentel en Almomento.net

Joaquín Balaguer

En esa ocasión, Leger -senador por San Cristóbal- aspiraba a la presidencia del organismo, pero Balaguer proponía que lo fuera Ricardo Barceló, representante de Hato Mayor.

Entonces el bloque senatorial reformista lo componían 16 personas -incluido Leger- en tanto que el PLD tenía 12 y el PRD 2. Treinta en total.

La costumbre era que ese día el Senado elegía previamente a su presidente y luego el escogido asumía el control de la Asamblea Nacional y tomaba el juramento al jefe del Estado entrante, que en este caso sería Balaguer, reelecto en las elecciones del 16 de mayo del 1990.

Ante el favoritismo de Balaguer por Barceló, Leger se sublevó e hizo alianza con los 12 peledeístas y los 2 perredeístas, originando momentáneamente un bloque de 15, similar en número al del PRSC, que quedó en 15 con la rebeldía del sancristobalense.

Los números parejos (15 contra 15) impedían elegir el titular del Senado y retardaban la juramentación de Balaguer, quien estaba a la espera, tranquilo, en una oficina privada del área senatorial del palacio del congreso Nacional.

Fue ahí donde se produjo, según la historia de Rodríguez Pimentel, el “boche” de Balaguer al presidente de Venezuela, Carlos Andrés Pérez, quien esperaba en la misma oficina junto al gobernador de Puerto Rico, Rafael Hernández Colón.

Carlos Andrés Pérez

La broma 

De acuerdo a Rodríguez Pimentel, quien era senador electo por Montecristi, “el ambiente se tensó. Nadie sonreía. Nadie respiraba con naturalidad. Entonces, buscando distender el momento, Carlos Andrés Pérez lanzó una broma:

—Yo soy notario público, presidente Balaguer. Lo puedo juramentar yo conforme a la Constitución dominicana.

“El comentario pretendía alivianar la escena. Pero había memoria en esa habitación. Y la memoria en política nunca es ligera”, escribió Rodríguez Pimentel.  Balaguer estaba enojado con Pérez por su intervención en los sucesos de 1978 cuando el PRD desplazó al PRSC del poder.

La respuesta de Balaguer a la chanza del presidente venezolano “fue inmediata, seca, quirúrgica”, afirmó el narrador.

“En vez de estar de gracioso, lo que a usted le corresponde es llamar a su amigo Peña Gómez para que respete la democracia y mande sus dos senadores a votar por la plancha del PRSC”.

“Luego de esa especie de «boche», no hubo risas entre los presentes, más bien sorpresa por tan cortante respuesta del mandatario. A seguidas Balaguer tomó, de la mano del general Pérez Bello, su sombrero de copa negro con la serenidad de quien no levanta la voz para imponer autoridad. Se paró, dio media vuelta y salió rumbo al salón de Asamblea”, añadió.

Florentino Carvajal Suero

“Finalmente, la solución emergió desde otra toga, el doctor Néstor Contin Aybar, presidente de la Suprema Corte de Justicia, presente como invitado, fue quien tomó el juramento constitucional en el salón de la Asamblea Nacional”, agregó Rodríguez Pimentel. Se cumplió, aseguró, con las disposiciones legales en ese sentido.

Observó: “El Senado escogió finalmente, gracias a un acuerdo de sus miembros, al senador de Elías Piña, Florentino Carvajal Suero, como su presidente para ese año, pero dada la tardanza en hacerlo en el hemiciclo senatorial, este no pudo estar presente en el salón de la Asamblea en el momento de la juramentación del presidente Balaguer, que ya había sido tomada por el magistrado Contín Aybar”.

Versión de Leger

“Recuerdo que esa reunión en el Senado estuvo precedida por otra en el despacho de Balaguer de todos los senadores reformistas en la que yo plantee con responsabilidad mi punto de vista frente al deseo suyo de imponer a un improvisado como Ricardo Barceló para complacer a una familia del Este, prestigiosa y amiga mía.  Barceló había llegado hacía un año al partido y, en cambio, yo era de los que en 1966 pegamos afiches y activamos en favor de Balaguer”.

José Osvaldo Leger

“Yo reclamé valientemente frente a Balaguer mi derecho a llegar a esa posición después de unos años como legislador reformista. Eso motivó a que yo llegara el año siguiente a presidir el Senado por dos años, también porque me enfrente con gallardía, decisión y valentía a las pretensiones de Florentino Carvajal Suero de continuar presidiendo al Senado. Son muchas cosas. Ahí el único gran perdedor fui yo, que lucí como un rebelde, pero un rebelde honesto que rechacé muchas oportunidades en el Senado”.

“Cuando hubo el impasse en la elección del presidente del Senado el 16 de agosto de 1990 (lo que retrasó la juramentación del presidente Balaguer) fui yo quien sugerí a Carvajal Suero como presidente, para una salida a la situación. Dije: está bien, Balaguer no quiere que sea yo. Yo no quiero que sea el representante de Hato Mayor, Ricardo Barceló. Y propuse a Carvajal Suero, quien fue aceptado finalmente”.

A este nivel de su exposición -verbal, con serenidad, evidenciado que está lejos el vigor e ímpetu del pasado- Leger agregó:

“Carvajal ni las gracias me dio, entonces ni después. Y mucho tiempo después el presidente Balaguer tuvo calificativos críticos al funcionamiento del Senado bajo su conducción”.

Y agregó:

“Entonces, cuando llegó de nuevo al año siguiente la reunión de los senadores reformistas previo a la elección del bufete directivo, Balaguer me propuso a mi directamente para presidente. Fui elegido porque ahí nadie se atrevió a contradecir a Balaguer. Esa es la verdadera historia. En la primera versión de la historia yo quedo como un rebelde sin causa en ese mundo reformista tan dependiente de Balaguer. Yo hacía musculatura no en contra de Balaguer, sino para defender mi dignidad, honor y mi participación de muchos años en el PRSC contra advenedizos que no habían hecho nada por Balaguer ni por el partido”.

Ricardo Barceló

El futuro

Pero Leger se quedó ahí y no se extendió en muchos hechos ocurridos en el futuro. Por ejemplo año siguiente trató de reelegirse en la posición y ganó la votación interna dentro del bloque reformista realizada en presencia de Balaguer en el Palacio Nacional. Pero terminada la votación el líder reformista le pidió renunciar a la escogencia y declinar a favor de quien quisiera del grupo senatorial reformista.

Leger acató y recomendó al barahonero Amable Feliz Matos, quien emergió así como presidente del Senado.

Al año siguiente el sancristobalense buscó nuevamente ser el candidato del bloque reformista a la presidencia de la llamada cámara alta, pero se decidió que fuera Jacinto Peynado, representante del Distrito Nacional. Cuando se fue a elecciones en el hemiciclo senatorial -con los 30 miembros presentes-  Leger hizo soterradamente un acuerdo con dos de los reformistas (uno de Samaná y otro de Pedernales) para que lo apoyaran.

Con el respaldo de los legisladores de la oposición (PLD y PRD) y de los dos reformistas, Leger reconquistó finalmente (1993) la presidencia.

Aunque ejerciendo el cargo se entrevistó muchas veces con Balaguer, era evidente el disgusto del mandatario y éste dispuso su desplazamiento como candidato a senador reformista por San Cristóbal en los próximos comicios de 1994.

Y la historia siguió con Leger siendo candidato perdidoso a senador del PRD en San Cristóbal y más tarde con su regreso al abrigo balaguerista en mitin al que asistió el líder.

josepimentelmunoz@hotmail.com

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