Opinion
La guerra se llevará a Trump en las urnas
—El petróleo está subiendo otra vez.
—Y la causa es la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Esta conversación no ocurre solo en un despacho oficial ni en una oficina empresarial. Sino cada día, en un hogar, estación de expendio, universidad o en cualquier discusión cotidiana por los medios.
Pero lo que parece una queja casera es, en realidad, la expresión clara de una guerra que trastorna el mercado mundial.
—¿Y qué tiene que ver eso con la política?
—Todo.
Cuando sube el precio del combustible, no solo sube llenar el tanque del vehículo, lo hace la factura de energía eléctrica, el gas de cocina, el transporte de materiales de construcción, la comida: las carnes, pan, huevos, arroz, grasas comestibles, las pastas, víveres, pescados, y la pasta dental, la ropa, los tenis, los zapatos, las prendas, papeles de baños, cosméticos, perfumes, desodorante. Y peor aún, también los medicamentos, los instrumentos ortopédicos, odontológicos, quirúrgicos, y los repuestos automotrices. Igualmente las bebidas, los tickets aéreos, en fin todos los bienes y servicios públicos y privados.
Es un efecto cadena que ningún gobierno puede detener sin pagar un precio. Y en Estados Unidos, ese precio se paga en las urnas .
—Entonces, ¿esto es económico o geopolítico?
—Es ambas cosas… y algo más.

Mientras el ciudadano común ajusta su presupuesto, en el ambiente internacional las piezas se mueven.
Por ejemplo: China y Rusia, —olvidemos a Turquía, Pakistán— pueden ser interlocutores confiables por su relación con Irán; pero en especial a los rusos no les interesa una solución rápida del conflicto, no necesitan disparar un tiro para beneficiarse del precio alto del petróleo. Cada dólar adicional fortalece su finanzas y posición en el mercado energético, y le ayuda a la guerra con Ucrania; esto es una presión para occidente.
—¿Y quién sostiene esa tensión?
—El conflicto.
Este conflicto es una confrontación directa por los bombardeos contra Irán, que se puede estar seguro que convertirá esta agresion en una palanca para halar a Estados Unidos a una inflación que obligue a Trump a perder en las elecciones de medio término.
Cada amenaza en el Golfo, y acción militar, crea incertidumbre sobre las rutas energéticas, no solo por el estrecho de Ormuz, sino también por Bab el- Mandeb y con misiles que pueden llegar a refinerías de países árabes para que los mercados estén en alerta. Y un mercado en alerta es un mercado caro.
—Pero eso está lejos…
—No tanto como crees.
Porque dada la interrelación económica y financiera ese aumento termina en el recibo del supermercado, en la farmacia, agencia publicitaria, en el pago del colegio, de los útiles escolares, en cada gasto cotidiano. Y cuando el salario no sube al mismo ritmo, el poder de compra se reduce. La capacidad de demandar disminuye. Y lo que comienza como incomodidad se convierte en irritación… y luego en angustia.
—¿Y a quién afecta eso políticamente?
—Al que esté en la boleta… que represente al gobierno.
Por tanto, figuras como Donald Trump entran en un terreno peligroso y empantanado cada vez que el entorno económico se deteriora. No importa cuán fuerte sea el discurso: si el costo de vida sube, el votante castiga. Es una constante histórica.
—Entonces, ¿esto puede decidir elecciones?
—No solo puede… lo hace.
Las elecciones de noviembre en Estados Unidos no se ganan únicamente con ideología; también por la percepción económica y su efecto en las compras. Y una finanza presionada por energía cara es terreno fértil para el voto de castigo.
—¿Y esto se va a detener?
—No, si conviene que continúe a los enemigos de Trump.
Porque aquí no hay ingenuidad. A los adversarios estratégicos de Estados Unidos, les resulta útil un conflicto prolongado. Aunque sufran…
No necesitan una victoria total; necesitan tiempo, tiempo (2.5 años) y la mitad de un tiempo para que los precios se mantengan altos, y la presión económica desgaste al gobierno, el espacio preciso para que el malestar se traduzca en decisión electoral.
—¿Estás diciendo que la guerra influye en las elecciones?
—Estoy diciendo que la energía es la nueva urna, en este caso.
Porque Trump, buscando beneficiar a sus productores petroleros de fracking, proteger a Israel e influenciado por países árabes, decidió bombardear a Irán; y ese efecto o consecuencia se verá en las elecciones.
¿Si el conflicto se extiende?
Bueno, los planificadores militares dijeron que en 90 días todo terminaría. Yo no lo creo.
Hice mi tarea de planificación y los resultados finales serían de seis meses a un año.
— La economía mundial no soporta ese tiempo—
—Después de los bombardeos que tiene que perder Iran, si también está sancionado—
Más bien el precio del petróleo alto, inflación persistente, coloca a Irán en un desenlace político más favorable, dado que en pocos días empiezan las presiones internas por todos los medios a la administración Trump que tendrá desventajas en la mesa de acuerdos.
—¿Y el 2028?
—Empezó ya para muchos gobiernos.
Porque las elecciones no se deciden el día de la votación; se construyen años antes, en este caso, el terreno donde la economía está moldeando el ánimo social, con una guerra que se siente…
—Entonces, ¿quién gana?
—El que entienda que el poder ya no está solo en los votos… sino en los precios.
Y en esa realidad, el petróleo deja de ser un simple recurso para convertirse en el factor que puede inclinar el equilibrio político de una nación.
Y de ese castigo no están excluidos Donald Trump, los gobiernos de Europa ni tampoco los de América Latina. No importa que tanto sea su explicación didáctica y pedagógica.
jpm-am
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