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La caída de la natalidad en el Reino Unido podría desatar una crisis económica

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La tasa de natalidad en Reino Unido está disminuyendo aceleradamente al grado que está generando preocupación entre analistas y funcionarios por los eventuales impactos negativos en la economía, de acuerdo con un reportaje del diario ‘The Guardian’.

De acuerdo con la investigación, la tasa global de fecundidad en Inglaterra y Gales se redujo a 1,49 hijos por mujer en 2022, frente a 1,55 en 2021, según la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS) del país europeo.

Como referencia, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) afirma que, para mantener una población, la “tasa de reemplazo”, debe ser de al menos 2,1 hijos por mujer.

Según el reportaje, la pandemia de COVID-19 el agravamiento de la crisis climática e incluso los efectos de la operación militar especial de Rusia en Ucrania en lugar de generar un baby boom, tuvieron el efecto contrario.

“El reciente descenso de la fecundidad ha conmocionado a los demógrafos”, señaló The Guardian, quien resaltó que el país tiene la tasa de fecundidad más baja desde que se tienen datos comparativos en la década de 1930.

“La base de datos sobre fecundidad humana que cubre Inglaterra y Gales documenta el baby boom de los 60, las fluctuaciones de los años 80 y 90, que mantuvieron las cosas bastante estables, los aumentos de la década de 2000 a 2010, y luego un descenso a los niveles históricamente bajos”, declaró al diario británico Ann Berrington, catedrática de demografía y estadísticas sociales de la Universidad de Southampton.

Según The Guardian, que cita estadísticas oficiales, la tendencia en Escocia sigue el mismo patrón, pero en una trayectoria más baja durante cada periodo de los últimos 60 años, mientras que Irlanda del Norte sigue el mismo patrón en una trayectoria ligeramente elevada.

Entretanto, las cifras oficiales sobre nacidos vivos indican que hubo 605.479 en Inglaterra y Gales en 2022, un 3,1% menos que en 2021 y la cifra más baja desde 2002, conforme al reportaje.
Además, señaló que un número récord de mujeres británicas está llegando a los 30 años sin hijos. “Según los últimos datos, la mitad de las mujeres nacidas en 1990 no tenían hijos a los 30 años”, afirmó el diario.

Hannah, una ejecutiva de marketing de 35 años que vive en Londres, dijo al medio que no ha podido tener los dos hijos que quería con su pareja desde hacía 10 años, a pesar de haberse mudado a una zona más barata para conseguir una casa más grande.

Los gastos de guardería eran prohibitivos, junto con otros costes de vida, comentó Hannah. “La familia que queremos tener está económicamente fuera de nuestro alcance. Sólo hemos pasado unas vacaciones juntos desde que empezamos nuestra relación. Estamos reduciendo los gastos de comida y buscando trabajo extra para tener un hijo”, añadió.

Según el reportaje, las ayudas sociales y los programas de gobierno para fomentar la natalidad, como subsidios en guarderías y otros, que en algún momento tuvieron Gran Bretaña y otros países europeos como Francia se terminaron después de la crisis económica de 2008 y 2010.

Un estudio de Fathom Consulting, citado por The Guardian, indica que el descenso de la fecundidad está relacionado con los periodos de incertidumbre económica.
“La gente tiene hijos cuando se siente optimista de que, cuando sus hijos se incorporen al mercado laboral, el nivel de vida que disfrutarán será mejor que el actual”, señala el estudio.

De acuerdo con el reportaje, la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR), organismo de previsión independiente del Tesoro, afirma que el descenso de la natalidad va a tener un efecto negativo en los ingresos fiscales. Una situación que no se resuelve necesariamente con una mayor inmigración.

En la actualidad, la población del Reino Unido está aumentando -se calcula que en los próximos 15 años aumentará en 6,6 millones hasta alcanzar los 73,7 millones-, pero la economía va camino de crecer a un ritmo más lento, lo que significa que hay menos dinero para repartir.

“Sin un aumento saludable de los ingresos fiscales, los gobiernos tendrán dificultades para pagar servicios vitales”, señaló The Guardian.