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El Colegio Dominicano de Periodistas guarda silencio. Y ese silencio pesa más que cualquier editorial.
Mientras el Congreso discute una “Ley Mordaza” que mete la mano en la libertad de expresión, la entidad que debería gritar primero mira para otro lado. No hay pronunciamiento firme. No hay movilización. No hay defensa pública de la prensa. Solo comunicados tibios y reuniones a puerta cerrada.
¿CUAL ES LA LEY MORDAZA?
Le llamamos así porque eso es. Un proyecto que criminaliza la opinión, que castiga con cárcel la difamación y la injuria, que pone al periodista a prueba ante un juez cada vez que publique algo incómodo para el poder.
Bajo esa ley, investigar corrupción es riesgo. Denunciar abuso es riesgo. Preguntar en una rueda de prensa es riesgo. El periodismo deja de ser contrapeso y pasa a ser delito.
No es un rumor. Está en discusión. Tiene artículos, tiene penas, tiene consecuencias. Y el Colegio lo sabe.
UN SILENCIO QUE NO SE ENTIENDE

El CDP nació para defender al periodista. Para eso están sus estatutos, para eso cobra cuotas, para eso existe. Cuando Trujillo callaba a la prensa, los periodistas enfrentaron. Cuando Balaguer cerraba periódicos, los periodistas protestaron. Hoy, con democracia, con redes, con Constitución, el Colegio susurra.
¿Miedo? ¿Cálculo político? ¿División interna? Ninguna excusa justifica el mutismo. Si el Colegio no defiende la libertad de expresión ahora, ¿cuándo lo hará? Cuando ya entre en vigencia la ley y los periodistas estén en tribunales.
Un gremio que calla ante una amenaza directa a su razón de ser, pierde autoridad moral. Pierde respeto. Pierde futuro.
LO QUE ESTA EN JUEGO
No es solo el periodista de periódico o de TV. Es el youtuber que denuncia. Es el comunitario que graba con el celular. Es la madre que se queja en Facebook. Es todo ciudadano que opina.La Ley Mordaza no distingue carnet. Distingue poder. Y castiga al que molesta.
Si el CDP no marca línea, otros lo harán por él. El gobierno dirá que “los periodistas no se opusieron”. Los legisladores dirán que “no hubo rechazo del sector”. Y la ley pasará con sello de indiferencia.
¿QUE DEBE HACER EL COLEGIO?
Lo que hizo siempre cuando la democracia tembló: hablar duro, claro y a tiempo.
-Pronunciamiento público y contundente. Sin eufemismos. “Rechazamos la Ley Mordaza porque atenta contra el artículo 49 de la Constitución”.
-Movilización. Rueda de prensa, cadenas humanas, luto informativo. Que el país vea que la prensa está en alerta.
-Alianza. Juntarse con abogados, universidades, sociedad civil, influencers. Esta lucha no es solo de periodistas con carnet.
-Presión legislativa. Ir al Congreso, reunirse con bancadas, explicar artículo por artículo por qué esa ley es inconstitucional.
El CDP no está para mediar entre el poder y el periodista. Está para defender al periodista del poder.
EL RIESGO DE CALLAR
Callar hoy es legitimar mañana. Es decirle al legislador: “sigan, que no pasa nada”. Es decirle al periodista joven: “arréglate solo cuando te demanden”. Y es decirle a la sociedad: “la libertad de expresión no es tan importante”.
Un Colegio sin voz es solo una oficina con membrete. Un periodismo sin gremio que lo respalde es periodismo a la intemperie.
La Ley Mordaza avanza porque el silencio la deja avanzar. Romper ese silencio es responsabilidad del CDP. Si no lo hace, la historia le pasará factura. Porque cuando aprueben la ley y toquen a un colega, será tarde para pronunciamientos. Tarde para comunicados. Tarde para defender lo que hoy se niegan a defender.
El periodismo dominicano necesita un Colegio que grite, no que explique su silencio después.
jpm-am
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