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EL merengue: entre nominaciones y estancamiento (OPINION)

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El autor es compositor y dirigente comunitario. Reside en San Cristóbal.

Pese a que el ritmo merengue aparece con cinco temas nominados a los Premios Soberano 2026, la realidad artística y popular del género dista mucho de ser alentadora. Ninguna de las canciones nominadas logró un impacto real en el gusto popular, ni aportó elementos rítmicos, sonoros o conceptuales que puedan considerarse innovadores o representativos de una evolución del merengue en el siglo XXI.

Las canciones nominadas evidencian más el peso de los nombres que las interpretan que la fuerza intrínseca de las obras. El tema “Así Bonito”, de Juan Luis Guerra junto a Frank Ceara, alcanza 4.9 millones de visualizaciones en YouTube, cifra que responde principalmente al arrastre histórico y a la masiva base de seguidores de Juan Luis Guerra, una gloria viva de la música dominicana, más que al impacto popular de la canción en sí.

“Novato Apostador”, de Eddy Herrera, registra 2.3 millones de visualizaciones. Su visibilidad está más asociada a que da título al álbum ganador del Grammy que a una verdadera conexión orgánica con el público. En el caso de “Tú No Tienes Alma”, de Miriam Cruz, con apenas 653 mil visualizaciones, se trata de un tema que el público general no identifica ni canta, lo que evidencia su escasa penetración popular.

Aún más preocupante resulta “Se Puede”, de Héctor Acosta, cuyo video oficial apenas alcanza 4,216 visualizaciones en YouTube, un número que refleja con crudeza el bajo nivel de interés generado. Finalmente, “Corazón de Nutella”, de Jandy Ventura junto a Cristian Alexis, con 850 mil visualizaciones, tampoco logró consolidarse como un tema de referencia dentro del merengue contemporáneo.

Este panorama obliga a una reflexión profunda y, aunque resulte penoso decirlo, pone de manifiesto la falta de oportunidades para nuevos intérpretes del merengue, así como para arreglistas y compositores con propuestas frescas, líricas actuales y una sonoridad capaz de conectar con el lenguaje cultural del siglo XXI. Esta carencia ha sumergido al merengue en un lamentable estado de estancamiento.

Cabe resaltar que, en una década completa, apenas tres merengues han alcanzado dimensiones reales de impacto y popularidad, todos ellos caracterizados por ser merengues orquestales de amplia instrumentación. Estos son: “Dale Vieja Dale”, de Toño Rosario (cover de Cuarteto Argentino); “Hola Perdida”, de El Blachy (cover de Cuarteto Argentino); y “Mi Forma de Ser”, de Ala Jaza (cover original de Farruko).

Resulta especialmente significativo el caso de “Hola Perdida”, popularizado por El Blachy en versión de merengue típico, que se convirtió en el súper éxito del año 2024. Sin embargo, no fue tomado en cuenta en ese año por tratarse de un cover, ya que según las normas establecidas por ACROARTE, las nominaciones a Merengue del Año deben corresponder a temas inéditos.

Estos tres temas han sido, objetivamente, los únicos merengues que han impactado en la última década. Cualquier objeción a estos datos históricos responde más a opiniones afectivas comprometidas que a un análisis basado en resultados verificables.

Es urgente rescatar al merengue del estancamiento. Para lograrlo, se debe abrir el espacio al surgimiento de nuevos talentos en la interpretación, en la orquestación de los arreglos y en las líricas, antes de que composiciones extranjeras sigan desplazando a los grandes compositores dominicanos. El merengue, como patrimonio cultural, merece evolución, riesgo creativo y una visión que mire hacia el futuro sin renunciar a su esencia.

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