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Opinion

«Efecto espejo»: inflación en EE.UU. nos obliga a actuar en RD 

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Por RAFAEL RAMIREZ MEDINA

La economía dominicana y la estadounidense funcionan como vasos comunicantes; lo que sucede en una se refleja inevitablemente en la otra debido a nuestra cercanía comercial. Con una inflación anual en EE.UU. del 3.8%, el nivel más alto desde mayo de 2023, nos enfrentamos a una realidad que no podemos ignorar.

El objetivo de este análisis no es generar pánico, sino despertar la conciencia colectiva sobre la necesidad de prepararnos ante un entorno económico que se vuelve cada vez más desafiante para todos.

El aumento del 28.4% en la gasolina en el último año es una señal de alerta que impacta directamente en nuestros costos de producción y transporte local. Como país importador de combustibles, cualquier variación en los mercados internacionales encarece desde el pasaje hasta el flete de los productos agrícolas que llegan a la mesa. Es vital que, como nación, comencemos a discutir medidas de eficiencia energética y apoyo logístico para evitar que estos costos se transfieran con toda su fuerza al consumidor final.

En cuanto a la alimentación, el alza en productos como la carne de res (+2.7%) y vegetales en EE.UU. pone presión sobre nuestra seguridad alimentaria y los precios de los supermercados. Muchos de los insumos que utiliza nuestra industria local vienen de allá, lo que crea una cadena de aumentos que golpea el presupuesto de las familias dominicanas.

Ante esto, el Estado y el sector privado deben fortalecer la producción nacional para depender menos de las fluctuaciones de precios externos y proteger el bolsillo del ciudadano.

El sector vivienda también muestra señales preocupantes con un aumento del 3.3% anual en EE.UU., lo cual encarece los materiales de construcción que importamos de forma masiva. Para el dominicano de a pie, esto se traduce en alquileres más caros y una mayor dificultad para comprar o reparar su hogar debido al costo del acero y otros derivados.

Es el momento de buscar estrategias de financiamiento más flexibles o incentivos que permitan que el sector construcción no se detenga ni se vuelva inalcanzable.

Remesas

Un punto crítico son las remesas; si el costo de vida sube para nuestros dominicanos en el exterior, su capacidad de ayudar a sus familiares en la isla disminuye considerablemente. Las remesas son un pilar de nuestra economía y cualquier reducción en este flujo afecta directamente el consumo en los barrios y comunidades del país. Necesitamos crear conciencia en las familias sobre el uso inteligente de estos recursos, priorizando el ahorro y la inversión en necesidades básicas ante posibles tiempos de escasez.

Esta situación también empuja al alza las tasas de interés internacionales, lo que encarece el costo del dinero y los préstamos que tomamos para emprender o cubrir emergencias. No se trata de asustarse, sino de ser prudentes con las deudas y exigir políticas públicas que amortigüen estos golpes financieros antes de que se vuelvan insostenibles. El Estado debe jugar un rol activo en la creación de redes de protección económica que impidan que esta inflación externa nos afecte de una forma brutal y desproporcionada.

En conclusión, entender estos datos es una herramienta de defensa para que la ciudadanía y el gobierno tomen medidas preventivas hoy, evitando crisis mayores mañana. La unidad entre el esfuerzo individual por administrar mejor el hogar y la gestión estatal por buscar soluciones macroeconómicas es la única vía para mitigar este impacto.

Debemos actuar con inteligencia y previsión para que nuestra economía siga siendo resiliente frente a los vientos que soplan desde el norte, protegiendo siempre la paz social.

JPM-AM

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