Opinion
Costos de insistir en guerra: mayores que coincidir en acuerdos
POR OMAROY MÉNDEZ GARCÍA
La decisión reciente de EE.UU., e Irán de converger en un alto al fuego durante 15 días después de la Operación Furia Épica, motivados por el impacto de esta en cada uno de los involucrados tanto en vidas, económicos-financieros, en infraestructuras, en armamento, entre otros, nos muestra que hay interés dentro de los bandos en confrontación de buscar una solución, lo cual se traduce en un equilibrio cooperativo de Nash.
Hace varios días atrás, ambos países estaban en curso de colisión, si ninguno cedía (abrir el estrecho de Ormuz versus parar bombardeos), el resultado era la “destrucción mutua”, una guerra regional total con efectos agregados. Al aceptar la tregua, ambos han “girado el guía”, evitando el peor escenario y demostrando el “Juego de la Gallina”.
Bajo una acentuada desconfianza por ambas partes, se presenta el “Dilema del Prisionero”, donde si EE.UU., levanta las sanciones, es decir coopera e Irán continúa enriqueciendo uranio en secreto (que dado el historial de ellos no se duda), es decir traiciona, los yanquis pierden. En caso contrario de que Irán detenga su programa es decir coopere y EE.UU., no elimina las sanciones es decir traiciona, Irán colapsa. El reto es lograr una convergencia de Cooperación Mutua.
Dentro de los aspectos en los cuales EE.UU., podría ceder serían a) sanciones económicas, podrían aceptar un levantamiento gradual de sanciones para permitir que Irán exporte petróleo, aliviando la presión sobre los precios mundiales; b) los activos congelados, donde los fondos de Irán en bancos extranjeros serían facilitados para la reconstrucción de Irán, como gesto de buena voluntad; c) los yanquis podrían ceder en la presión militar de las fronteras iraníes con las bases vecinas.
Los aspectos en los que Irán podría ceder están: a) con el no enriquecimiento de uranio por encima de los niveles civiles y permitir la supervisión directa de la OIEA en lugares profundos; b) garantizar el libre trasiego marítimo bajo supervisión internacional en el estrecho de Ormuz, y renunciando a usarlo como arma de presión económica; c) reducir el apoyo a los proxies en Líbano y Yemen.
Si asumimos una perspectiva de racionalidad estratégica, los costos de insistir en la guerra son mayores que los costos de coincidir en acuerdos. El gobierno de Trump enviaría una señal para estabilizar los mercados (ya han respondido positivamente al compás de espera reciente) y podrían vociferar “una victoria” ante las presiones políticas internas. Y para Irán serían la oportunidad de reconstruir su país y recuperar su economía.
La posibilidad de que se le tire “jabón al salcocho” está en Israel y facciones internas de Irán, que podrían ver el compromiso como una derrota y eliminar el equilibrio necesario de llegar a un alto al fuego definitivo. Dios meta su mano…
jpm-am
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