Politica
Carta gris a Guido Gómez Mazara (OPINION)
1—Guido, en estos días, por diferentes vías he recibido una carta que te ha enviado Desideree Peña Gómez. Esta misiva se ha hecho viral en los medios. Su catilinaria es un grito de desahogo frente a una dolorosa experiencia de ingratitud. Otros amigos tuyos, también me han contado historias semejantes de desagradecimiento. Por lo que me han referido, Guido no es solidario con los amigos de la izquierda que caen en desgracia. Posteriormente yo he podido evidenciar la certeza de estos comentarios tras bambalinas.
2—En esta carta, entre otras cosas, Desideree señala que tú sufres del síndrome de Hubris. Como muchas personas no conocen en qué consiste este padecimiento, a continuación, transcribo su definición: “Es un trastorno mental que afecta la personalidad, caracterizado por una arrogancia desmedida y una confianza excesiva en quien lo sufre. Entre otras características, estas personas sienten desprecio hacia los más humildes. Además, si estos tienen grado académico son locuaces y dotados con cierto grado de inteligencia emocional. Este trastorno desarrolla un cambio en la personalidad de los individuos que alcanzan una posición social y económica prominente, principalmente se da en los políticos que alcanzan posiciones de poder. A partir de este concepto, que sean los lectores y los conocidos del político en cuestión, quienes evalúen si este síndrome afecta o no a esta persona.
Reacción del exdirector de Indotel a mi artículo, ¿“Que ha pasado con nuestro Guido Gómez Mazara?
3 – Ha sucedido, que después de yo publicar mi artículo, ¿Qué ha pasado con nuestro Guido Gómez Mazara? leo un texto suyo titulado: “A quien pueda interesar”. Al leerlo me sentí aludido, pues él narra sobre un escribano de ocasión. Lógicamente, él se refería al autor del artículo que le enrostraba su conducta proimperialista con sus ataques al chavismo y al presidente Nicolás Maduro.
4 – En esa publicación Guido nos dice: “No soy traspatio mental de Maximiliano Gómez”. Respeto ese criterio suyo; no obstante, lo llevo al debate de las ideas. En los subsiguientes párrafos, la narrativa al respecto es un conjunto de sofismas tejidos con conceptos que dan grima. Con su dialéctica, Guido fustiga las dictaduras, sean de derecha o de izquierda. En esto estamos de acuerdo, pero en él se da la contradicción que apoya el imperialismo yanqui, que es una dictadura mundial ahora recrudecida con Trump. De su pasión contra las dictaduras, solo lo hemos impugnar a Nicolás Maduro. Del dictador Trump no dice ni pío. Tampoco nunca lo hemos visto embestir contra el genocida Benjamín Netanyahu. Parece que nuestro Guido está esperando la construcción de Riviera en la Franja de Gaza que proyecta construir Trump sobre los escombros físicos y humanos de aquella nación para ir a disfrutar allá de la democracia que el gobernante estadounidense y Netanyahu van a dejar establecida. Guido se retuerce ante el supuesto fraude de Maduro, pero calla ante el evidente fraude de Daniel Noboa y ante otras maniobras malvadas del imperio y sus satélites.
5 – En su penoso artículo, Guido sostiene la creencia de que es un mito el que los hijos de luchadores revolucionarios deben emular la conducta política de sus padres. Al respecto nos dice: Eso es injusto, desproporcionado y manipulador. Lo innegociable reside en actuar correctamente y reivindicar valores. O sea, en el tiempo actual, lo correcto es apoyar al imperialismo y reivindicar los valores de la supuesta democracia capitalista.
6 – En este trajinar retorico, Guido sigue por ese laberinto de oquedades políticas con pretensiones filosóficas para plantear: Imagínense a los hijos de García Márquez con la obligatoriedad de ser escritores, el desafío de los vástagos de Marlon Brando incursionando en el cine, la familia de Nelson Mandela intentando controlar la organización del Congreso Nacional Africano. De paso, un hijo de Fidel Castro es médico ortopeda, la hija mayor de Putin se dedica a la investigación científica, Obama aplaude la incursión y éxito en el mundo del cine de su hija, y a los hijos de Felipe González no se les conoce asociación con la política española. Sirvan esos ejemplos para exponer las insanas intenciones de restringir o criticar sin objetividad, hábitos y posturas de los hijos de líderes políticos. El maniqueísmo de «renegado» obedece a la factura de la insuficiencia argumental, aquí muy frecuente.
7 – En este párrafo, Guido demuestra que no domina la diferencia que hay entre hábitos, posturas y conocimientos específicos de lo ideológico, puesto que el ejemplo de que él se vale para sustentar su tesis no tiene correlación ni hace sentido de una cosa con la otra. Una profesión se centra en habilidades y conocimientos específicos adquiridos a través de la educación y la experiencia, y se alinea con la vocación, que es el llamado interior que impulsa a uno a dedicarse a algo en específico. Lo ideológico se refiere a las creencias y valores que orientan las decisiones y acciones sobre cómo debe organizarse la sociedad. Estas dos elecciones son procesos personales y conscientes que deben ser fundamentados en la identidad y los intereses de cada individuo. Por lo tanto, nadie (que yo sepa) le está pidiendo Guido que sea mecánico tal como lo fue tu padre, sino que estamos hablando de lo ideológico. Por razones obvias, se puede ser escritor, actor, médico ortopeda, investigador científico o político etc., en todo caso de derecha o de izquierda, comunista, demócrata o fascista, imperialista o antiimperialista; como también católico, evangélico, budista, musulmán o judío sionista, etc. ¿Se entiende esta explicación?
Sobre el discurso de Guido
8 – Con su discurso derechista, Guido nos está invitando a que nos olvidemos de las enseñanzas de Juan Pablo Duarte, del sacrificio de jóvenes como Amaury German Aristy, y de hombres como José Alberto Camaño, Tomás Fernández Dominguez, Juan María Lora Fernández y Manolo Tavárez. A que borremos de la memoria a Thomas Sankara y a Patricio Lummumba. Que dejemos atrás los ejemplos de Simón Bolívar y de gente como Nelson Mandela. Que mejor nos asociemos a Donald Trump, Marco Rubio, Benjamín Netanyahu, Jair Bolsonaro, Daniel Noboa, Javier Milei, Vicente Fox, Enrique Peña Nieto, Salinas de Gortari, José María Aznar, José Antonio Kast, María Corina Machado, Edmundo Gonzales, Álvaro Uribe e Iván Duque, etc., tal como el lo está haciendo. Que mejor nos asociemos con comunicadores infames como Jaime Bayly. Que hagamos causa común con gente bestias como John Bolton. Pero que también nos alejemos de los chavistas y Nicolás Maduro, de Gustavo Petro, de Claudia Sheinbaum, de Xiomara Castro, de Lula Da Silva, de Xi Jinping, de Vladimir Putin, etc.
9 – En este capítulo, resulta increíble y hasta una aberración existencial e ideológica que Guido Gómez Mazara, (el hijo de Maximiliano Gómez) esté haciendo causa común con los Vincho y con un tal José Flandez, un insignificante de la calaña del funesto Bonillita Aybar. En este tenor se hace difícil asimilar que Guido predique las bonanzas del capital privado, es decir, que exalte al neoliberalismo como el motor del desarrollo, cuando ya se sabe que ese modelo económico lo que ha hecho es profundizar la desigualdad social al conferirle más poder y riquezas a los más ricos y más pobreza a los pobres.
10 – Esta forma de pensar y actuar es como negar que el poder político en el capitalismo es el poder organizado de una clase para oprimir a otra, y que el capitalismo es muerte, destrucción, saqueo y explotación del obrero. Es como manifestar que olvidemos las luchas y logros conquistados e inspirados en el Manifiesto Comunista y en la Primera y Segunda Declaración de La Habana. Es pedir que reneguemos del Capital de Marx para suplantarlo por “El Fin de la Historia” del neoliberal Francis Fukuyama — porque según Guido – estos son hechos y cosas del pasado, propios de mentes fosilizadas.
11 – Guido, con este discurso tú estás omitiendo que el imperialismo amenaza, bombardea, saquea y depreda. Ignoras que el Imperio invade e impone bloqueos y sanciones para destruir economías y que con su terrorismo financiero quiebra países. Eludes, que el Imperio asesina y da golpes de Estado para robar petróleo, gas natural, oro, plata, litio, tierras raras, coltán, hierro, cobre, etc.
12 – Guido, no sé porque silencias que imperialismo es opresión, imposición, abuso de poder, cadena y látigo. No entiendo porque callas que imperialismo es colonialismo, neoliberalismo brutal, sabotajes, terrorismo a gran escala, Plan Cóndor, Escuela de las Américas, una CIA desalmada, elites insaciables de dinero y poder, guerras bacteriológicas, fiebre porcina inducida, guerras convencionales y mediáticas. Guido, en este capítulo para nada tomas en cuenta que los imperialismos son tiranías mundiales e inhumanidad que socava la existencia de los más débiles y de la flora y fauna. Parece que no entiendes que Imperialismo es el gobierno de las transnacionales que saquean inmisericordemente a los países más pobres y que explotan de manera despiadada a los obreros.
13 – Con una interpretación sesgada de la historia, tú, Guido, esquivas la verdad de que el imperio ordena autoritariamente a nivel planetario porque es una dictadura mundial cruda y dura; y pobre del país que no obedece. Son los motivos de la tragedia de Venezuela y Cuba. Ahora con Trump, este es un flagelo que amenaza a todos los países del mundo. Paradójicamente, el imperio comete sus barbaries en nombre de la democracia, de la libertad y los derechos humanos; para colmo, hasta a Dios lo involucran en sus fechorías.
Mi catilinaria al autor de ese discurso de humo gris que proviene de los bombardeos imperialistas a los pueblos pobres y sin arsenal atómico.
14 – Al finalizar su artículo, Guido eleva el tono de su retórica para decirnos: “Me lanzan dos o tres dardos envenenados nacidos en mentalidades fosilizadas respecto a mis juicios públicos sobre la situación venezolana. También les pido que dejen a mi padre tranquilo en su tumba”.
15 – Guido, con tu práctica política pro imperialista, estas contra uno de los postulados más brillantes y sempiternos del apóstol José Martí: “Antimperialismo es dignidad. Antimperialismo es soberanía. Antimperialismo es justicia para nuestros pueblos”. Guido, con tu actual militancia pro imperialista no estas honrando la memoria de tu padre, al contrario, la estas pisoteando. Guido, con tu discursos y acciones, estás confrontando la dialéctica poética de Manuel del Cabral, la voz más universal y visionaria del parnaso nacional: «Hay muertos que van subiendo mientras más su ataúd baja…»
16 – Guido, acuérdate, que quien ha matado a tu padre no ha podido enterrar su voz. Tampoco tú podrás hacerlo. Maximiliano Gómez no es solo un muerto tuyo. «El Moreno» es un muerto de la patria, de América y del mundo. Su voz es tiempo, espacio y revolución, algo más grande que tú; por ende, tú jamás podrás enterrar esa voz destinada a permanecer parada para hacer conciencia en este mundo donde campean los que hacen vida política que se lucran a expensas de querer el imposible de tergiversar el curso dialectico de la historia.
17 – ¡Que desgracia! ¡Vivimos en un mundo gris, construido por políticos grises, que han suplantado el amor y la solidaridad por un capitalismo gris que mata la humanidad, la alegría, la solidaridad, la esperanza y la vida! Y que degrada a los hombres y destruye el hábitat en que vivimos. ¡Por eso, esta carta gris! ¡Qué desdicha, vivir en un mundo enajenado como este! ¡Si seguimos como vamos, irremisiblemente estamos perdidos! Por fortuna, no será así; las voces insepultas como la del Moreno, lo impide. Es que hay muertos que van subiendo, mientras más su ataúd baja…
El que tenga oídos que oiga…
Enlaces:
https://almomento.net/que-ha-
A quien pueda interesar Guido Gómez Mazara
https://hoy.com.do/opinion/
JPM
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