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El “sueño dominicano” es irse (OPINION)

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En Estados Unidos hablan del American Dream: casa, carro, progreso. Aquí tenemos nuestra versión. No es la casa en el barrio. No es el negocio propio. No es llegar a viejo con pensión. El “sueño dominicano” es irse. Y lo es desde que tenemos uso de razón.

Desde chiquito oyes lo mismo: “estudia para que te puedas ir”, “pórtate bien a ver si tu tío te pide”, “saca visa y tú resuelves”. El éxito no se mide en títulos colgados aquí. Se mide en fotos en el aeropuerto, en maletas, en el sello de salida. El niño no sueña con ser bombero. Sueña con “llegar”. Llegar allá. Porque aquí, te dicen, no se llega a ningún lado.

EL PAIS TE EMPUJA LA MALETA 

¿Cómo no va a ser el sueño irse si el salario mínimo no da para alquilar un cuarto? ¿Si el joven con licenciatura maneja Uber y el que no estudió está en Nueva York mandando US$400 al mes? ¿Si la enfermera se va a cuidar viejitos a España ganando lo que aquí no gana un médico? República Dominicana no retiene: expulsa. Con sueldos de miseria, con tapones de 3 horas, con hospitales sin insumos, con justicia de bolsillo. Irse no es un capricho. Es el plan de escape que el país mismo diseñó.

El autor es periodista, jefe de redacción de ALMOMENTO.NET. Reside en Nueva York.

LA VISA ES EL NUEVO TITULO UNIVERSITARIO

Antes el orgullo era el cartón de la UASD. Hoy el orgullo es la visa de 10 años. La familia hace fiesta, se sube a Facebook, se da gracias a Dios. Porque la visa es el único diploma que garantiza trabajo, comida y futuro. Aquí puedes tener maestría y estar desempleado. Allá con papeles, friegas platos y progresas. El muchacho lo ve. Y elige. Entre estudiar 5 años para ganar RD$35,000 o irse a doblar ropa por US$2,800, la decisión no es moral. Es matemática.

NOS VENDIERON EL PAIS EQUIVOCADO 
Nos dijeron “esta es la mejor tierra del mundo”, pero nos cobran la vida por vivir en ella. Nos dijeron “el dominicano es trabajador”, pero el trabajo aquí no da para vivir. Nos dijeron “quédate y lucha”, pero los que lucharon llevan 30 años igual. Entonces el joven mira a su papá roto, a su madre con 2 empleos, al vecino que se fue hace 5 años y ya tiene casa allá. Y entiende. El sueño no está aquí. El sueño es salir.

Un país donde el sueño es irse es un país que cría para exportar. Las escuelas forman cerebros que se usarán en otro lado. Las universidades gradúan enfermeras para Houston y programadores para Madrid. Las familias invierten en hijos que, si les va bien, no volverán. Somos una fábrica de gente con boleto de salida. Y el día que el mundo cierre la puerta, nos quedamos con los edificios vacíos y los problemas viejos.

¿Y SI CAMBIAMOS EL SUEÑO?

El “sueño dominicano” debería ser vivir bien en República Dominicana. No sobrevivir: vivir. Con un trabajo que dé, con luz 24/7, con salud que no quiebre, con seguridad para caminar de noche. Pero para eso hay que hacer lo que no hemos hecho: pagar bien, castigar al corrupto, invertir en gente y no solo en varilla.

Mientras eso no pase, no le pidas al joven que sueñe con quedarse. No le pidas que ame la miseria. El amor no paga renta. Y la patria, ya lo dijimos, no se come.

El “sueño dominicano” es irse. Y seguirá siéndolo hasta que República Dominicana deje de ser el país del que hay que huir para progresar.

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