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Sarampión en RD: un brote a la vista

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La eliminación del sarampión en las Américas había sido uno de los mayores logros de la salud pública en las últimas décadas. Sin embargo, este éxito ha sido frágil, debido al descenso de las coberturas de vacunación por debajo de los niveles necesarios para sostener la inmunidad colectiva.

Ante la ocurrencia de brotes en Estados Unidos y otros países de América, la OPS emitió una Alerta Epidemiológica que nos motivó a solicitar al Ministerio de Salud Pública, la información actualizada de las coberturas de vacunación del año 2025.

La respuesta a dicha solicitud es para preocuparse, pues la cobertura nacional para la primera dosis de la vacuna triple viral (SRP) en ese año alcanza el 91.3 %, mientras que la segunda dosis apenas llega a 83.1 %. Como se observa, estas cifras están por debajo del umbral epidemiológico de seguridad del 95 % recomendado para prevenir la transmisión del virus de la familia Paramyxoviridae.

El autor es médico. Reside en Santiago Rodríguez.

El peligro está en que el sarampión es una enfermedad muy contagiosa, tanto así que una persona infectada puede contagiar entre 12 y 18 individuos susceptibles en una población sin protección suficiente. Por esta razón, incluso, pequeñas brechas en la cobertura vacunal pueden traducirse rápidamente en brotes epidémicos.

En República Dominicana, el problema no es solo la cobertura anual, sino también la acumulación progresiva de niños susceptibles a lo largo del tiempo. Con aproximadamente 190,000 nacimientos anuales, las coberturas actuales implican que alrededor de 15,000 niños no reciben la primera dosis de la vacuna y cerca de 30,000 no completan la segunda dosis cada año.

Cuando estas cohortes se acumulan, el resultado es una “bolsa epidemiológica” de población susceptible. Por ejemplo, entre 2021 y 2025, las estimaciones sugieren que podrían haberse acumulado entre 150,000 y 200,000 niños con susceptibilidad total o parcial al sarampión. Esta cifra representa una vulnerabilidad estructural que no debe subestimarse.

El riesgo se amplifica por la movilidad poblacional y el intercambio internacional con la llegada de inmigrantes y viajeros probablemente infectados desde países donde está la enfermedad. En tales circunstancias, la presencia de grandes grupos susceptibles crea el escenario ideal para la aparición de brotes.

Además del impacto sanitario, un brote de sarampión en RD tendría también implicaciones políticas, económicas y sociales, ya que después de importantes avances logrados en los últimos 30 años en inmunización infantil, permitir la reaparición de esta enfermedad prevenible representaría un retroceso difícil de justificar.

Mantener la eliminación del sarampión exige decisiones firmes: fortalecer las campañas de vacunación, mejorar el seguimiento de las segundas dosis, identificar comunidades con baja cobertura y reforzar la vigilancia epidemiológica.

Las autoridades sanitarias aún están a tiempo de cerrar las brechas actuales y evitar que un brote de sarampión vuelva a convertirse en una amenaza para la niñez. Pero para lograrlo se requiere voluntad política, liderazgo sanitario y un compromiso sincero con la sociedad dominicana.

Ahora bien, la pregunta no es si el virus del sarampión puede regresar; la verdadera pregunta es si el Gobierno Dominicano está dispuesto a hacer lo necesario para impedirlo.

jpm-am 

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