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OPINION: Si Adriano cae, caeremos todos
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El Distrito 13 de Nueva York no está en un mapa de Washington. Está en un mapa de Santo Domingo. Está en la esquina donde se cobra la remesa, en la fila del consulado, en el aula donde un hijo de inmigrante decide si se mete a estudiar leyes o se queda en el delivery. Por eso, cuando dicen que “es una elección local”, mienten. Si Adriano Espaillat pierde en el Distrito 13 de Nueva York, perderemos todos. República Dominicana incluida.
EL CAPITOLIO DE LA DIASPORA
Washington Heights, Inwood, Hamilton Heights, partes del Bronx. 40% dominicano. Es el distrito con más dominicanos fuera de Quisqueya. Y desde 2017 tiene algo que ningún país latino tenía: un congresista dominicano con poder real.
Adriano no llegó para la foto. Llegó a comités que deciden. Servicios Financieros: ahí se tocan remesas, bancos, préstamos. Asuntos Exteriores: ahí se define la relación RD-EE.UU., Haití, TPS. Si Adriano pierde en el Distrito 13, perdemos ese asiento. Y en el Congreso los asientos no se heredan. Se conquistan. El próximo dominicano que llegue a ese nivel tardará una generación. Mientras tanto, otros deciden por nosotros.
LAS REMESAS
Cada año los dominicanos en EE.UU. envían a República Dominicana más del 9% de nuestro PIB. Es el salario de un país entero. Cada vez que en el Congreso aparece una propuesta para “gravar remesas”, “verificar origen de fondos” o “cerrar cuentas a no residentes”, el primer teléfono que suena es el de Adriano.

Ha frenado impuestos. Ha metido presión para que Western Union, MoneyGram y bancos no abusen con comisiones. Si Adriano pierde en el Distrito 13, perdemos todos porque perdemos el veto en la sala donde se firman esas leyes. Y cuando las remesas tosen, en República Dominicana nos da neumonía. Sube la comida, sube el alquiler, se apaga el colmado.
Antes de Adriano, República Dominicana en Washington era un párrafo en un informe de State Department. Después de Adriano, República Dominicana es una reunión. TPS para haitianos, visas de trabajo agrícola, casos humanitarios, reencuentro familiar. No gana todas. Ningún congresista gana todas. Pero mete el tema en agenda.
Si Adriano pierde en el Distrito 13, perdemos todos. Volvemos a ser “latinos genéricos”. Sin cara, sin apellido, sin congresista que le diga al Secretario de Estado: “Eso afecta a mis constituyentes en República Dominicana”. Y sin voto organizado, las políticas migratorias se hacen a espaldas nuestras.
EL EFECTO DOMINO
La política es ejemplo. Cuando un hijo de Gurabo jura en el Capitolio con la bandera dominicana bajo el traje, miles de chamaquitos en Nueva York, en Nueva Jersey y en Santo Domingo entienden que se puede. Se inscriben en Student Government, estudian Derecho, hacen pasantías. Adriano abrió una tubería de liderazgo.
Si Adriano pierde en el Distrito 13, perdemos todos porque esa tubería se rompe. El mensaje que llega a República Dominicana es: “Aunque ganes, te sacan”. Y cuando la diáspora se retrae, República Dominicana pierde más que votos. Pierde inversión, pierde conexiones universitarias, pierde cabildeo para que República Dominicana no quede fuera de programas de EE.UU. La derrota de uno se vuelve techo para todos.
ES CALCULO ESTRATEGICO
Se vale criticar. Se debe exigir. Que rinda cuentas, que explique votos, que pelee más por educación y vivienda. Pero confundir fiscalización con castigo es suicida.
Sacar a Adriano no “manda un mensaje a los políticos”. Manda un mensaje a Washington: “Los dominicanos no defendemos a los nuestros”. Y ese mensaje lo leen los lobbies cubano, puertorriqueño, mexicano. Ocupan el espacio que dejamos vacío. Si Adriano pierde en el Distrito 13, perdemos todos porque el Congreso vuelve a ser un club donde República Dominicana toca la puerta y no entra.
Las leyes que nacen en el Capitolio llegan a Santo Domingo en 15 días. Un impuesto a remesas, una restricción de visa, un cambio en cooperación con DEA o FBI. Todo pasa por comités donde Adriano hoy tiene voz y voto.
Adriano no es perfecto. Ningún político lo es. Pero es el nuestro. Y en geopolítica, “el tuyo” en la mesa vale más que 100 editoriales desde la grada.
Por eso esta elección no es de demócratas vs republicanos. Es de dominicanos vs irrelevancia.
Si Adriano pierde en el Distrito 13 de NY, perderemos todos: influencia, defensa, ejemplo y futuro. Y recuperar influencia en Washington toma décadas, no un ciclo electoral.
El 2026 se decide en Nueva York. Pero se vive en República Dominicana. Por eso, aunque haya que exigirle más mañana, hoy no podemos darnos el lujo de perderlo.
Porque cuando un dominicano cae en el Distrito 13, nos caemos todos un poco.
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