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Politica

PRM y FP se comerán ripiao al PLD ((OPINION)

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La política en la República Dominicana atravesará una reconfiguración silenciosa, pero profunda. Porque lo que está en juego no es solo quién ganará las elecciones de 2028, sino quién quedará como partido importante dentro del sistema político.

En ese contexto, sostengo una teoría que puede resultar incómoda para muchos, pero que cada vez es más visible con respecto al Partido de la Liberación Dominicana (PLD), de que  será reducido a una condición de irrelevancia. Aunque Gonzalo sea el candidato, progresivamente el Partido Revolucionario Moderno (PRM) y la Fuerza del Pueblo (FP) se lo comerán.

Pero el punto focal, es el siguiente, de la misma manera que con rapidez damos y leemos en las redes, así mismo es esta generación, solo hay que leer en que están los jóvenes. Porque la peor candidatura que pueden elegir estos partidos son personas de más de sesenta años.

Lo otro es que el PLD no desaparecerá inmediatamente, sino algo más estructural: su transformación sería de un partido que participa, pero que no decide nada electoralmente. Los indicadores sociopolíticos que observamos, sin exageración, son los que nos permiten en esta coyuntura y en términos coloquiales titular este artículo: “PRM y FP se “comerán ripiao al PLD”. En otras palabras lo van a vaciar hasta dejarlo orgánicamente sin estructura.

Y esto porque Danilo Medina, en sus últimos discursos tratando de radicalizar la base peledeísta, ha hecho todo lo contrario, sonar la sirena y prender el foco en primer lugar a la Fuerza del Pueblo y después al PRM.

Pero para explicar esta teoría primero vamos por partes, —al final la van a entender mejor— con respecto al PLD que ha entrado en un punto de inflexión en el que descendió a un 10% en preferencia electoral, según la última elección, una cifra impensable para un partido que durante dos décadas dominó la vida política nacional. Y que para poder ser opción real tendría que multiplicarse (10×4) por cuatro. Algo muy difícil  de lograr con un PRM en el  gobierno y la fortaleza de Leonel debido a que no hay otra figura de la oposición.

Pero observen lo que digo de esta generación de jóvenes. Se puede leer mejor con Omar,  y cómo van subiendo en las encuestas en el PRM.

¿Qué parece reflejar este proceso? La   aceleración hacia un escenario más crítico en el sentido de que el PLD quede por debajo del 5%, fuera de cualquier rol determinante para una eventual segunda vuelta.

Porque no se trata solo de perder votos, sino de perder capacidad de arbitraje, de ser la bisagra que abra o cierre la puerta del triunfo electoral.

En ese reordenamiento, el PRM tiene un papel decisivo desde el poder. Su lógica es clara: consolidar control institucional, ampliar alianzas y absorber liderazgos territoriales: alcaldes, regidores, directores distritales, dirigentes medios y operadores locales, para que migren hacia donde existe acceso a recursos, estabilidad y poder real.

No es ideología; eso no existe. Es el cálculo para ganar en la primera vuelta, simple aritmética que te dice que no puede tener contemplaciones para succionar cualquier partido.

En su momento, el PLD lo hizo. Y ahora su propio método se lo aplicarán.

¡Qué ironía…!

Cuando llegue el momento en que el PRM haya cohesionado su fuerza, tendrá, para fortalecer su posibilidad de triunfo en primera vuelta, que chuparse y debilitar las estructuras intermedias del PLD, y de otros, que tradicionalmente han sido muy operativas.

En paralelo, la FP actuará en otro nivel para lograr lo mismo. Aunque la Fuerza del Pueblo no compite únicamente por coyuntura electoral, sino por la reconstrucción histórica bajo el liderazgo de Leonel Fernández.

El proyecto Fuerza del Pueblo querrá rearticular sectores que antes formaban parte del universo peledeísta, apelando a la memoria de gobierno, la experiencia y la identidad política de una época.

En términos prácticos, esto significa que el PLD estaría absorbido desde dos direcciones distintas, pero complementarias en sus objetivos individuales. Desde arriba, por el poder institucional del PRM, y desde “dentro” y afuera, por su propia “tradición política”, que es la Fuerza del Pueblo (FP). Porque no hay forma de borrar a Leonel de esa sigla: PLD.

El resultado de esa doble dinámica de exterminio es una erosión simultánea: el PRM absorbe estructura y voto pragmático, mientras la FP absorbe identidad, cuadros y memoria política.

En ese escenario, el PLD pierde tanto su base operativa como su narrativa histórica.

Aquí es donde la teoría adquiere mayor sentido político. Porque no se trata de eliminar al PLD, sino de reducirlo a un actor sin peso decisivo. Un partido que exista, pero que no defina. Que no pueda inclinar la balanza.

Desde el punto de vista estratégico, esto implica un cambio, el fin del PLD como árbitro electoral para una segunda vuelta. Durante años, su poder residió en ser el partido dominante. Hoy ese espacio está siendo ocupado y disputado por otro actor.

Sería un error asumir su desaparición automática

El PLD conservaría “mínima estructura”, experiencia organizativa y un voto que aún le permita sobrevivir legalmente, una réplica del PRD y el Partido Reformista en el sistema de partidos políticos en la República Dominicana. Con un sistema que realmente, ya lo he dicho, no soporta tres partidos mayoritarios. Su caída —la del PLD— por debajo del 5% es inevitable, aunque lleve a  “San Gonzalo o San Javier” en la boleta presidencial.

Mientras tanto, el PRM “parece concentrado en la gestión del presente”, con una lógica de poder que en lo inmediato privilegia el control institucional.

Lo que electoralmente es una apariencia para lo que hará mañana.

En tanto, la Fuerza del Pueblo se proyecta con mayor “profundidad estratégica”, pensando no únicamente en la próxima elección, sino en la arquitectura política de largo plazo.

En ese sentido, el liderazgo de Leonel Fernández no opera como un candidato coyuntural, sino como el eje de un proyecto político de futuro.

Por demás está decir que el sistema de partidos no se está simplificando; se está reordenando para tener dos partidos fuertes. Y en ese reordenamiento, el PLD no tendrá espacio y hoy, más que nunca, se enfrenta a su mayor desafío: dejar de ser para convertirse en no ser.

Esto suena filosófico, pero es así.

Si esta teoría se sigue alimentando con los indicadores y discursos de Danilo Medina cómo el “síndrome de Estocolmo”, que en vez de radicalizar su base, lo que ha hecho es prender el foco a Leonel y al PRM, de no ir aliado a ninguno. No hay dudas de ello, no sobrevivirá luchando contra los dos.

Ahora bien, no desaparecerá jurídicamente, pero sí del centro de las decisiones. Y en política, esa diferencia lo será todo cuando empiece la rapiña por ganar en el 2028.

Volviendo con el PRM dentro de su táctica, hasta donde le convenga, pondrá a crecer el ego de los peledeistas, para evitar cualquier interés de alianza con la Fuerza del Pueblo en las elecciones congresuales, municipales y departamentales para después inteligentemente desmembrarlo en la presidencial.

En cambio, la Fuerza del Pueblo se lanzará con todo para tragárselo.

Desde la lógica de un PRM para mantenerse en el poder o desde la Fuerza del Pueblo para conquistarlo, son válidas las tácticas de ambos.

Finalmente quiero aclarar que el supuesto “crecimiento” del PLD es mediático; es parte de un plan mayor. No hay tal crecimiento.

En cuanto a lo analizado del PLD se lo comerán ripiao. Y si aparece yuca mocana mejor…

Si usted no lo cree, ese es su problema.

Ahí está la teoría expuesta.

jpm-am

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