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El boricua «Playmaker» y sus babosadas (OPINION)

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En redes sociales no hay filtro que aguante. Cualquiera con un micrófono y un celular se cree con derecho a repartir insultos como si fueran opiniones.

El caso más reciente es el del boricua conocido como “Playmaker”, quien ha decidido que su nicho es tirar babosadas contra los dominicanos para ganar vistas (like).

EL NEGOCIO DE LA PROVOCACIÓN

EL AUTOR es periodista, jefe de redacción de ALMOMENTO.NET. Reside en Nueva York.

Lo suyo no es análisis, ni comedia, ni deporte. Es puro clickbait con bandera ajena. Sabe que hablar mal de los dominicanos genera reacción inmediata: unos por ofendidos, otros por morbo, y ahí está el algoritmo premiando la estupidez. “Playmaker” no juega para entretener, juega para facturar con el enojo del otro.

GENERALIZAR ES DE MEDIOCRES

El problema no es que critique a un pelotero, a un artista o a un político. El problema es cuando mete a 11 millones de personas en el mismo saco. Decir “los dominicanos son…” y completar con cualquier disparate es la salida fácil del que no tiene argumentos. Es xenofobia disfrazada de contenido. Y lo más triste: hay boricuas y dominicanos que le siguen el juego, convirtiendo la rivalidad caribeña en pleito de patio.

RIVALIDAD NO ES ODIO

Dominicanos y boricuas nos hemos tirado toda la vida. En la pelota, en la música, en quién hace mejor el mofongo. Esa chercha es parte de lo que somos. Pero una cosa es la vaciladera y otra es sembrar odio entre pueblos hermanos que comparten historia, migración y familia. Cuando el relajo cruza a la ofensa gratuita, deja de ser contenido y se vuelve veneno.

¿Y EL LÍMITE?

Las plataformas deberían tenerlo claro: la libertad de expresión no tapa la xenofobia. Y nosotros como audiencia también tenemos responsabilidad. Cada vez que compartimos, comentamos o reaccionamos a sus babosadas, le estamos pagando el alquiler. Si su único “play” es insultar a un país entero, entonces el verdadero playmaker es el que le quita el audio.

Porque al final, el que vive de tirar a los demás, termina retratándose solo. Y “Playmaker”, con cada video, solo demuestra que el marcador más vacío es el suyo.

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