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A propósito del incidente con el médico del hospital Reid Cabral (OPINION)
EL AUTOR es médico anestesiólogo, presidente del Movimiento Dominicano de Médicos Comunitarios. Reside en Santo Domingo.
Por SANTO RAMIREZ
El Movimiento de Médicos Comunitarios, consciente del deterioro progresivo de las condiciones de ejercicio profesional del médico dominicano, entiende que ha llegado el momento de pasar de los pronunciamientos a las acciones concretas, y de los acuerdos de buena voluntad a mecanismos jurídicos vinculantes.
Durante años, y de manera reiterada —incluso desde el período de la pandemia— han sido firmado acuerdos entre el Colegio Médico Dominicano y distintas instancias del Estado para prevenir agresiones contra el personal de salud. Sin embargo, los hechos demuestran que la violencia contra médicos continúa y se ha normalizado, agravándose ahora con detenciones arbitrarias, esposamientos y vejámenes, incluso dentro de áreas de emergencia y durante la jornada asistencial.
Este artículo no pretende ser únicamente una crítica institucional, sino una propuesta integral de solución, orientada a proteger al médico sin distinción de especialidad, jerarquía o escenario de ejercicio.
DIAGNÓSTICO DEL PROBLEMA
Identificamos como hechos recurrentes y preocupantes:
1. Agresiones físicas y verbales a médicos por parte de pacientes y acompañantes.
2. Criminalización del acto médico por fallas estructurales del sistema de salud (falta de insumos, camas, personal o seguridad).
3. Intervención policial desproporcionada dentro de hospitales.
4. Detenciones de médicos en servicio activo, en algunos casos con uso de grilletes.
5. Falta de respuesta firme y efectiva por parte de los organismos gremiales ante estos hechos.
Estos elementos configuran un escenario de indefensión profesional, que afecta directamente a:
Médicos generales
Emergenciólogos
Residentes
Especialistas
Personal médico en zonas rurales y comunitarias
PRINCIPIO FUNDAMENTAL
El médico no puede ser tratado como responsable del colapso del sistema de salud ni como un sospechoso automático por el solo hecho de ejercer su profesión en contextos de alta presión, precariedad institucional y sobrecarga asistencial.
El respeto al debido proceso, a la dignidad profesional y al derecho al trabajo es irrenunciable.
PROPUESTAS CONCRETAS DE SOLUCIÓN
1. Acuerdo CMD – Procuraduría General de la República
Proponemos que el Colegio Médico Dominicano gestione un acuerdo formal y público con el Ministerio Público que establezca:
Prohibición de detención de médicos dentro de centros de salud y durante el ejercicio asistencial, salvo flagrante delito grave debidamente motivado.
Sustitución del arresto por citación formal, canalizada a través de la dirección médica o el CMD.
Protocolo nacional de actuación fiscal y policial en hospitales.
2. Protocolo de Protección del Médico en Servicio
Este protocolo debe incluir:
Prohibición del uso de grilletes contra médicos, salvo riesgo real y comprobado.
Identificación del médico en servicio como sujeto de especial protección funcional.
Intervención inmediata de un abogado designado por el CMD ante cualquier conflicto legal.
3. Unidad Especial del Ministerio Público para Casos Sanitarios
Creación de una unidad especializada que:
Conozca los conflictos relacionados con el acto médico.
Lleve estadísticas públicas de agresiones y detenciones.
Garantice criterios uniformes y no discrecionales.
4. Asistencia Legal Institucional Permanente
El CMD debe garantizar:
Defensa legal inmediata y automática.
Fondo legal permanente para médicos agredidos o judicializados.
Acompañamiento jurídico real, no solo declarativo.
5. Medidas Gremiales de Presión Legítima
Ante cada agresión grave o detención arbitraria:
Pronunciamiento institucional en menos de 24 horas.
Activación de estado de alerta gremial.
Acciones escalonadas y organizadas de protesta.
Publicación de centros con alta incidencia de violencia.
ALCANCE DE ESTA PROPUESTA
Esta iniciativa no busca confrontación estéril, sino:
Restablecer el respeto al ejercicio médico.
Proteger a quienes sostienen el sistema de salud.
Evitar la normalización del abuso de autoridad.
Fortalecer la institucionalidad gremial.
El silencio, la espera pasiva o la simple solicitud de “aclaraciones” ya no son opciones viables.
CONCLUSIÓN
Este artículo se presenta como un punto de partida, un llamado a la reflexión y a la acción.
Un solo médico esposado injustamente en una emergencia es una línea que no puede volver a cruzarse.
El Movimiento de Médicos Comunitarios reafirma su compromiso de defender al médico dominicano con propuestas, con firmeza y con visión de futuro.
_Dr. Santos Ramírez._
Dr. Santos Ramirez uribe.
Pte del movimiento de médicos Comunitarios
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