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Sustancias y costumbres asociadas a mayor esperanza de vida (OPINION)
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Desde un punto de vista químico, la vida es un conjunto de reacciones químicas que científicamente se conocen como metabolismo. Mantener el equilibrio molecular y proteger nuestras células frente al envejecimiento natural y el estrés es uno de los secretos para prolongar la vida. Diversas sustancias químicas y hábitos cotidianos han sido asociados por investigaciones científicas realizadas en diferentes poblaciones con una mayor esperanza de vida.
Entre las sustancias asociadas con la longevidad se encuentra el café, el cual contiene cafeína y polifenoles. El consumo regular de café también está relacionado con una menor mortalidad en el mundo. Tanto sus polifenoles como el ácido clorogénico actúan como potentes antioxidantes neutralizando los denominados radicales libres, mientras que la cafeína podría favorecer la autofagia celular, el proceso metabólico mediante el cual las células degradan y reciclan sus componentes dañados o disfuncionales. En palabras simples, la autofagia celular significa que las células se limpian por dentro.
Mantener una hidratación adecuada es esencial para la salud y puede contribuir a una mejor calidad y esperanza de vida. El agua es el disolvente universal en el que ocurren las reacciones químicas dentro de nuestro cuerpo. Cuando nos mantenemos bien hidratados, la sangre fluye mejor y se facilita el funcionamiento de los riñones. Además, se mantiene el equilibrio de agua y sal en el cuerpo, lo que evita que los tejidos se dañen y envejezcan más rápido.

Se reitera que los polifenoles y, también, el resveratrol contenidos en el té verde y los frutos rojos han demostrado científicamente que están asociados a la buena salud lo que contribuye indirectamente a alargar la vida cuando se consumen. Éstas son sustancias que el cuerpo aprovecha muy bien para propiciar la producción de proteínas relacionadas con el mantenimiento, reparación celular; protegiendo las arterias por dentro y promoviendo una reducción de la inflamación y del envejecimiento del cuerpo. El resveratrol también está contenido en el vino tinto.
Por otro lado, conviene señalar también las costumbres y hábitos respaldados por la ciencia que contribuyen a alargar la vida.
Stress
Merece especial atención el equilibrio entre trabajo, ocio y satisfacción de las necesidades fisiológicas. Vivir estresado mantiene elevados los niveles hormonales, especialmente cortisol, lo que puede afectar diversas partes del cuerpo. En cambio, descansar y llevar una vida equilibrada le da tiempo al cuerpo para reparar sus tejidos, cuidar su ADN y recargar las pilas de energía.
Además, tener relaciones sexuales con frecuencia libera endorfinas, oxitocina, dopamina y serotonina, sustancias que han sido asociadas con beneficios para el bienestar psicológico y algunos indicadores de salud del corazón.
Otro hábito que facilita una larga vida es alimentarse priorizando frutas, vegetales, fibra y grasas como el aceite de oliva. Reducir el consumo de los azúcares añadidos y mantener alguna rutina que implique actividad física cuando el trabajo que se desempeñe no implique alguna movilidad.
Al poner a trabajar los músculos, el cuerpo produce sustancias naturales que ayudan a controlar el azúcar en la sangre y crean nuevas «baterías» (aumenta eficiencia de las mitocondrias) dentro de las células, garantizando más energía para el día a día.
Finalmente hay que decir que gracias al enfoque químico de la vida se pueden entender con mayor facilidad los fenómenos de la vida cotidiana. Sobre todo, se adquiere mayor conciencia para afrontar la propia vida con mayor compromiso para el bienestar individual y de la sociedad en general.
huco71@gmail.com
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