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POR PEDRO CABA
Son altas las posibilidades de que el candidato de derecha Bolsonaro apoyado por Donald Trump se alce con el triunfo sobre Lula Da Silva en la consulta nacional del 4 de octubre en Brasil.
Si esto acontece, como todo indica, el factor X de Trump terminará por imponerse en Latinoamérica, pues si bien el gobierno de centroizquierda de Claudia Sheinbaum en México es el único sobreviviente a la ola conservadora es sólo por cuestión de tiempo pues quedaría sin el respaldo de Lula Da Silva su único sostén ideológico.
Agárrense de las manos pues todo lo que reste del ámbito político de las Américas deberá caer bajo los efectos de la acción política de Trump, incluido el escenario de mayo 2028 en el país.
De cara a la primera vuelta del 4 de octubre, los sondeos entregan un margen de entre uno y cinco puntos a favor del mandatario brasileño sobre el candidato de derecha. Sin embargo, todas muestran un empate técnico en una más que probable segunda votación, con ventajas mínimas para uno u otro candidato.
Dentro de tres semanas, el próximo 4 de octubre, 158 millones de brasileños están convocados para votar por el Presidente y vicepresidente de su país para el período 2027-2031, así como por 27 gobernadores, 54 senadores, 513 diputados federales, 1.035 diputados estatales y 24 diputados distritales.
Qué dicen las encuestas

La última encuesta de PoderData efectuada entre el 13 y 16 de septiembre, da 37% a Lula en primera vuelta y 36% a Bolsonaro, con lo que, según este sondeo, la distancia entre ambos se acortó de seis a un punto en poco más de un mes.
El Factor X de Trump fue decisivo en las contiendas electorales de Chile, Perú, Colombia, Honduras y demás países latinoamericanos.
Trump ha sido exitoso
Independiente lo que digan las cadenas informativas internacionales de USA y Europa, ahora respaldadas por razones obvias por Sinjuá y RT de China y Rusia, la política exterior de Trump en Medio Oriente y aún en el escenario de guerra de Europa ha impuesto sus propósitos.
Esto así porque ha frenado la carrera nuclear de Irán y la amenaza de extinción de Israel, su firme aliado, a la vez que devuelve la tranquilidad al resto de naciones árabes de la región.
Con dos atributos innegables: el primero, hacer reconocer a Israel el derecho de Palestina de constituirse en un Estado como lo dispuso la ONU en 1948 y poniendo bajo control a Hamás en la Franja de Gaza, y segundo empoderando a El Líbano para iniciar el proceso de reintegrar sus territorios que Hezbolá le arrebató en Sur del país y someter al control la representación de ese grupo en el Parlamento libanés.
Eso aparte de lo que está a la vuelta de la esquina: restablecer el orden y los derechos adquiridos por cada uno de los productores de petróleo y derivados y fertilizantes del Golfo Pérsico, incluidos Irán y Omán.
Todos saldrán ganando y sólo habrá de lamentar la gigantesca pérdida de infraestructura básica de Irán, un pueblo digno de mejor suerte, que quizá ahora reoriente sus pasos y se desprenda de un gobierno fundamentalista verdadera amenaza para la paz mundial, como lo han comprendido en su momento Rusia y China con su inacción en participar directamente en el conflicto.
En lo que respecta al conflicto ruso-ucraniano Trump ha sido sagaz y le ha dicho a Europa que si teme de Rusia (más que por pérdida de territorios por pérdidas de mercados e influencias) que se rasque con sus propias uñas financieras y libere a USA de un enorme e insostenible sacrifico presupuestal para sostener su seguridad e integridad territorial.
Trump sabe que Europa en declive económico y científico-técnico en esta cuarta revolución industrial, tendrá que en algún momento tirar la toalla. No abandonará del todo a Europa ni a Ucrania, pero deja que sea la fuerza de los acontecimientos la que imponga la razón.
Los grandes se respetan y Trump sabe mejor que nadie que Putin ha puesto en práctica una operación militar “quirúrgica” sobre Ucrania, una extensión del pueblo ruso, y no usará su poder nuclear a menos que sea por sobrevivencia ante una catástrofe.
Por eso convocó a Putin a Alaska, vecina de Groenlandia, y de seguro le adelantó que pronto la anexaría para sus objetivos de defensa fronteriza, los mismos derechos que le reconoce al oso ruso en su frontera.
Son estos resultados prácticos los que se pondrán sobre la mesa cuando el pueblo norteamericano salga a votar en la consulta de medio término de noviembre próximo.
jpm-am
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