Connect with us

Opinion

¿Para qué nace uno?

Published

on

imagen

EL AUTOR es artista plástico dominicano residente en West Palm Beach.

¿Por qué, para qué? Son algunas de las preguntas que solemos hacernos en «cierto momento» de nuestra existencia.

Lógicamente, no sabemos. Por ahí andamos dando pasos y «coincidiendo» con nuestro destino.

Muchos no aprenden nada y repiten las experiencias una y otra vez, aunque, al final, uno se sigue preguntando: ¿para qué?

Pero ya no tiene remedio y le toca seguir viviendo «hasta el final». Se va haciendo «el loco» y hasta se olvida de que se va a morir.

Se desarrolla en algún campo y se dedica a «echar pa’lante» como pueda. Algunos son más audaces y se atreven a traer otros. Los hijos que también llegarán, eventualmente, a hacerse la misma pregunta.

Algunos tendrán el reclamo de decirnos: ¿Por qué me trajiste? Como si uno fuera el culpable de «elegir» cómo y cuándo sucedió eso…

Ya los filósofos y pensadores se pasaron la vida «buscando» la respuesta a «tamaño misterio».

Hay otros que simplemente nos metieron la historia de «dioses creadores» y nos dan las razones de nuestra presencia.

Historias que ni ellos mismos, en el fondo, se creen, pero para eso tenemos «la esperanza», que nos hace pensar en un «mundo mejor».

Supongamos que solo tenemos «dos teorías» para este entuerto: la primera, que uno nace por «espontaneidad», a causa del sexo de nuestros padres. La segunda, por «mandato divino», nos envió Dios…

Si la segunda teoría es cierta, estamos ante un juego sádico, ya que llegamos de un amor infinito y misericordioso para «evaluarnos» y darnos un premio o un castigo.

Lo que no tiene lógica, porque de ser construidos por la «perfección», seríamos «productos perfectos», sin necesidad de «probarnos».

La primera teoría parece menos compleja, aunque los sucesos y las «coincidencias» que experimentamos no parecen producto del azar, sino más bien de «algo» premeditado.

Pero si no fuese así, y todo es parte de una «sincronicidad fortuita», podríamos pensar que uno nace por nacer y que después de eso, hay que «darle pa’llá» porque no hay forma de devolverse.

Como habrán visto, mis queridos amigos, este latido no conduce a ninguna parte. Usted continúe «tranquilito» viviendo como puede y haciendo lo que pueda.

Lo peor que nos podría suceder a todos es descubrir que estamos aquí «a la buena de Dios», sin propósito, sin razones ni motivos.

Al final, «la lógica y el sentido» lo ponemos nosotros y estos nos hacen tropezar y equivocarnos constantemente. Como si la lógica y el sentido de nacer fuera jodernos una y otra vez, hasta que se muera uno.

¡Salud!
Mínimo Nacero

jpm.am

Compártelo en tus redes:

ALMOMENTO.NET publica los artículos de opinión sin hacerles correcciones de redacción. Se reserva el derecho de rechazar los que estén mal redactados, con errores de sintaxis o faltas ortográficas.


Copyright © 2026 Jacqueline Lamarche